lunes, 28 de julio de 2014

MAPUCHE ÑI KAUTIFA ÑI YEMEGEKEN MALON MEW: Los Ayllarewe en resistencia, las cautivas, sus hijos y los malones.

En la presente foto se ve a una niña con rasgos mapuche, pero también con rasgos europeos. La foto es de la época de comienzos de la ocupación del territorio mapuche (1890) y de la fundación de ciudades. A partir de esta imagen llegaremos a una reflexión sobre sucesos históricos: los malones y las mujeres hechas cautivas que pasaron a ser esposas de los longkos en weychan, en guerra.
Observamos una foto de aproximadamente 1890. Una niña vestida de manera tradicional mapuche tiene rasgos europeos. Uno nota eso al mirar con detención la imagen.
¿Qué significa eso?
Hasta ese momento había habido una presencia de sangre wingka entre mapuche a causa de la presencia de cautivas de los malones: por un lado, en el Puel mapu, las cautivas y cautivos provenientes de Buenos Aires tomadas por la gente de Kallfvkura.
Por otro lado, estaban las cautivas desde Nacimiento, Chillán y Los Ángeles tomadas por parte de la gente de Mariluan y de Magiñ en la primera mitad del siglo XIX (hablamos de la primera mitad del siglo XIX, o sea entre 1800-1850) y de Nekulman, Kilapang y otros toki avanzando hacia la segunda mitad de ese siglo. Todas provenientes de la zona del Biobío.
Hubo un tránsito de mujeres cautivas desde las pampas argentinas en Puwel mapu hacia Gulu mapu, Chile y viceversa. Las cautivas del lado del Biobío eran enviadas a Puelmapu y las de Buenos Aires eran enviadas al Gulu mapu. De esa manera se buscaba que no volvieran a rescatarlas.
Este fue un proceso de guerra de desgaste y de tomar los recursos de uno y otro bando. Así como hubo malocas chilenas y argentinas contra los mapuche, donde tomaban niños y mujeres para llevárselos como botín, de la misma manera el mapuche devolvía cada golpe con un malón.
Esto es algo que ocurrió desde la llegada del español, pero que se volvió constante desde fines de 1700 y durante todo 1800.
EL MALON MAPUCHE Y LA MALOCA WINGKA
El hecho de cautivar mujeres durante la guerra fue parte de un proceso de ataque y contraataque de ambos lados y eso para el mapuche era considerado como una respuesta a la pérdida demográfica hecha a nuestro pueblo por esa guerra constante de que era víctima y también por el robo de mujeres y niños que hacían todos los años las tropas chilenas y argentinas, además del ganado que les era robado.
El cautivamiento de mujeres era, por ambos lados, parte de las hostilidades, pero en ese trance, sin embargo, había una diferencia evidente de trato para las cautivas.
¿Cuál?
Los wingka tomaban mujeres y niños mapuche para esclavizarlos y/o venderlos en tráfico de esclavos en las haciendas donde hacían lo mismo con el campesinado criollo chileno. Antes de la independencia de Chile la esclavitud no estaba aún abolida y el mercado de personas era parte legal de la economía.
Por el lado mapuche en cambio, cuando se tomaba cautivas a esas mujeres se las hacía parte de su familia tomándolas como esposas e integrándolas a la cultura. No había sometimiento o esclavitud, pero sí una incorporación forzada a la sociedad mapuche, a la familia mapuche en la que era igualitaria en derechos.
Numerosas son las historias de nuestra gente al recordar sus bisabuelas eran cautivas o que de sus tatarabuelos había kvpalme (ascendencia) de wingka incorporado a lo mapuche.
El contexto en que ocurría este proceso era de una frontera política y territorial muy clara y se imponía demás el hecho de que se hablaba diferente lengua a uno y otro lado del Biobío. En consecuencia, se trataba de dos países diferentes en lo cultural y político.
La dinámica de la Frontera era bélica, pero tenía su negociación política permanente en los Koyaqtun o parlamentos entre las autoridades del rey y las autoridades mapuche. Había una diplomacia que incluía a las más altas autoridades de cada sector. Ahí se hablaba acerca de las posibilidades de recuperar rehenes.
Estas negociaciones políticas son parte de la historia política entre el pueblo mapuche y la Corona española durante el periodo de la colonia. También es parte de la política entre la República de Chile y el pueblo mapuche con los parlamentos celebrados entre las dos naciones.
Normalmente las cautivas no querían volver a territorio chileno o argentino porque siendo cautivadas muy niñas, ya se habían adaptado a la cultura mapuche y no sabían hablar bien el español o definitivamente no lo sabían. La mayor parte de su vida la habían vivido como mapuche por lo cual fue exitosa la incorporación de ellas a nuestros linajes familiares.
Un fenómeno interesante es que el pueblo mapuche siempre demostró ser muy flexible con el extranjero: lo aceptaba e incorporaba a su sociedad si aquel demostraba merecerlo.
Al respecto podemos ver que a los cautivos que fueron incorporados a nuestra cultura se le creó un linaje o kvpalme: a casi todos los cautivos se les creó un kvpalme: son los apellidos que terminan en “wingka” que es un concepto mapuche (no siempre expresa algo malo), por ejemplo Kuriwingka, Koliwingka, Paillawingka, o solo Wigka.
Esto es un ejemplo de tolerancia e igualdad con lo diverso.
En las malocas el wingka robaba niños y mujeres para venderlos en las haciendo del norte del Biobío hasta Santiago y La Serena.
Gran contraste.
TERRITORIO MAPUCHE FOROWE (BOROA)
Un ejemplo es la reputación del ayllarewe (territorio mapuche de Boroa) de Forowe mapu respecto a que los españoles y chilenos decían que en esa zona “había mapuche de ojos azules y pelo rubio” o de apariencia europea.
Ellos no se dieron cuenta de que la presencia de cautivas y niños cautivos fue muy masiva como resultado de la actitud históricamente hostil de los foroweche a los extranjeros que querían someterlos y por ello su constante participación en los malones.
En ese proceso de malon y contramalon, de ataque y contraataque entre wingka y mapuche hubo un resultado genético que se dio con el proceso del cautivamiento de mujeres: los Wixan mapu, (especie de federaciones) más hostiles al wingka eran los que tenían más cautivas dentro de sus familias. El caso del wixan mapu wenteche es un buen ejemplo de esto.
Así, paradójicamente, los wixan mapu más hostiles al wingka y con más cautivas e hijos de cautivas fueron los que, por medio de esos hijos acrecentaron la resistencia más decidida contra el español.
Y sigue siendo así donde a pesar de su menor apariencia mapuche, hay gente anciana que es la más diestra en el kimvn ancestral y presenta un pensamiento similar al de sus abuelos del siglo XIX.
Se podría pensar que habría una neutralización de la actitud de rechazo al europeo dado la presencia de una base genética externa, pero fue lo opuesto ya que en los hijos de cautivas se acentuó la actitud hostil en todos los ayllarewe wenteche y de otros wixan mapu contrarios a la ocupación militar.
LOS LONGKO DESCENDIENTES DE CAUTIVAS Y SU RESISTENCIA COMO MAPUCHE
Ese aire nuevo en las nacientes generaciones de mapuche dio líderes que actuaron con una lealtad a sus padres en resistencia y de esto se puede dar un ejemplo: en el fin de la resistencia contra la ocupación chilena en la Araucanía, es decir, en la década de 1880, se eligió a un nieto de cautiva y de longko para ser el último toki mapuche, el que sucedió a Kilapang: Esteban Romero, de Xufxuf.
Los descendientes de las cautivas fueron los más decididos defensores de su cultura mapuche y aún es así en los territorios que descienden de esta historia político-militar.
Se nota en su aspecto que es resultado de los malones donde se traían muchas cautivas que daban una descendencia más brava a los diferentes Wixan Mapu que estaban en defensa de la mapu.
Forowe, Xayxayko y Wilio por un lado; Makewe, Vilkun, Xuf xuf, Temuko, por otro; Xaygen, Perkenko, Malleko, más al norte. El Budi y los territorios de imperial y Toltén, hacia la costa; Villarrica, Pukon, Pagipulli, más al sur; sin mencionar los Wixan Mapu de Puwel mapu.
Son estos y muchos otros territorios más que defendieron su mapu frente a las tropas extranjeras que desde el gobierno de Manuel Montt estaban empeñadas en traspasar la frontera consagrada en los Tratados internacionales de Quilín (1641) con la Corona española, y Tratado de Tapiwe (1825) con la República de Chile. La famosa frontera del Río Biobío.
Los diversos Ayllarewe del Wixan Mapu Wenteche resistieron y rechazaron la presencia extranjera en su mapu y no les permitieron instalarse ni fundar fuertes militares sin oponer primero feroz resistencia.
DURANTE LA GUERRA DE LA PACIFICACIÓN
En la finalización de la ocupación hecha por Cornelio Saavedra se sumaron los Ayllarewe de los Wixan Mapu Naqche y Lafkenche que viendo cómo se les remataban sus tierras no aceptaron la ocupación militar tampoco.
Así nuestros tatarabuelos a fines de 1880 siempre supieron bien cuál era el valor de la defensa de su tierra y razonaron como personas lúcidas acerca de el contexto político que enfrentaban.
Ellos vieron de manera acertada los resultados de largo plazo que se producirían si no aguzaban su percepción y negociaban o defendían su hogar que durante miles de años en algunos momentos fue objeto de la mirada de pueblos rapaces.
En 1881 el longko Esteban Romero comandó el ataque al Fuerte de Ñielol.
No sorprende que haya mapuche con apellidos wingka por causa de los malones, pero eso no significaba que fueran españoles o chilenos: su linaje familiar era más extenso que un solo nombre heredado por cautivo. El mérito de la persona valía más.
Hay muchos apellidos wingka que son mapuche: Burgos, Sandoval, Toro, Zúñiga, Aburto, Carmona, López, Catalán, Romero, etc.
Fueron soldados que una vez entraron a nuestro territorio y se casaron con mujeres mapuche y vivieron al modo mapuche y ya sus descendientes fueron totalmente mapuche en una sociedad independiente.
IDENTIDAD CULTURAL MAPUCHE
El mapuche va evolucionando en lo externo, pero mantiene su esencia, la que va con los elementos básico de su cultura que es diferente a la occidental. La identidad del mapuche, más allá de lo sanguíneo, es lo cultural por eso pudo integrar fácilmente a los cautivos dentro de sí y al mismo tiempo cobrar nuevos ímpetus con ese proceso.
Al ver la foto con esa niña con rasgos europeos, recordemos la historia de los cautivos, historia de nuestro pueblo.
No debe sorprender que haya mapuche con rasgos europeos, sin haber tenido en sus últimas 5 generaciones de ascendientes, de abuelos y abuelas ningún wingka.
Sí es muy frecuente escuchar a los ancianos decir “mi abuelo era cautivo “, “mi abuela era cautiva” y ver que ese anciano hablando con dificultad el idioma español tiene ojos claros, es crespo o tiene rasgos europeos sin creerse wingka. Todo lo contrario.
No es el mismo proceso de la actualidad con las nuevas uniones matrimoniales en un contexto de subordinación. Es completamente diferente.
La identidad es cultural junto con otros factores de la vida social mapuche. Esto es algo que viene desde más atrás y es la lucha por nuestro territorio y nuestra existencia como pueblo en nuestro suelo natal.
El mapuche sabe de todas estas cosas y lo trae a su mente, los traspasa a sus hijos y nietos (así sabemos de esto) y luego los vuelve a conversar a su gente. Como para no olvidarse de ello.
Se transmite este rakizuam como canto, con los tonos más dulces, los tonos más tristes y las melodías más dignas del pensar mapuche.
Brotamos, una y otra vez en esta mapu nuestra historia y su recuerdo. Al igual que la hierba y las flores del campo.
El viento, nuestra voz, lleva estos pensamientos de un mapuche a otro para que lo ponga en su mente, en su piwke, en su reflexión.
Esta es la historia de nuestros abuelos.
Esta es nuestra historia.
Bella historia.
Feley llemay.

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