miércoles, 2 de julio de 2014

Becas Chile: Mantener la exclusión y desaparecer a América Latina

Ayer jueves 26 de junio, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT, y BECAS CHILE  dieron a conocer los resultados de la convocatoria 2014 de la Beca de Magíster en el Extranjero. Este año, resultaron seleccionados 408 postulantes, quienes podrán iniciar o continuar estudios conducentes a la obtención del grado académico de Magíster en instituciones de excelencia en el extranjero, señala la noticia en su portal de internet. Junto a ello, se menciona que el número de seleccionados correspondió a una tasa de adjudicación del 29,5%, (y que) esta convocatoria destacó por su alto nivel de competitividad y por la excelencia académica de quienes resultaron seleccionados.
Al acceder a los resultados, y establecer un pequeño análisis, es posible constatar que las políticas educacionales del Estado de Chile continúan perpetuando la exclusión y la segregación social. Si se separa por países, se puede constatar que más del 70% de las postulaciones seleccionadas corresponden al Reino Unido y Estados Unidos (41,4% y 29,9% respectivamente), si lo hacemos por área geográfica, más del 52% son para Europa occidental, y si lo hacemos por idioma, más del 95% de las universidades seleccionadas por el programa de becas  imparten sus carreras en lengua no hispana.
Sin embargo, lo que más llama la atención, es que por primera vez en la historia de Becas Chile,no existe ninguna Universidad Latinoamericana en el listado de selección, más aún, sólo el 4,6% de los postulantes beneficiados corresponden a estudiantes que continuarán estudios de posgrado en Universidades españolas. (ver tabla 1).
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Es probable que muchos planteen que si bien la convocatoria es abierta, es sabido que dentro de las bases de postulación se establece que el “concurso se encuentra orientado a financiar (…) los programas que se imparten en una universidad y/o centro de investigación que se encuentra clasificada/o dentro de los primeros 150 lugares de los rankings de mejores universidades según el Times Higher Education (THE) o el Academic Ranking of World Universities (Shanghai, ARWU) (…)”. A pesar de lo anterior, también señala que también podrán participar en el concurso: “Programas que se imparten en una universidad y/o centro de estudios que NO se encuentran dentro de los indicados en el numeral 4.2.1. (Ranking), las cuales deberán además incluir en su postulación información adicional que acredite la excelencia de su programa y/o universidad, como otros rankings internacionales o nacionales acreditados.” Vale decir, no es excluyente (o al menos eso dice en el papel) que la Universidad o programa de estudio se encuentre en los ranking THE o Shanghai, siempre y cuando se acredite su excelencia.

Pero, ¿Por qué esas universidades y no otras? Lo cierto es que un programa universitario en Estados Unidos o en el Reino Unido supera por lejos los 20 millones de pesos. Si los comparamos con universidades latinoamericanas, que han sido cunas de premios nóbeles, presidentes y grandes intelectuales, con un estudiante que se va a esos países, es posible financiar a 20 en América Latina, es decir, de los 291 estudiantes becados, se pudo haber beneficiado a casi 6.000 estudiantes para que estudiaran en nuestra región, sin considerar que los gastos mencionados sólo cubren matrícula y arancel.  Peor aún, muchas de esas universidades buscan y persiguen abiertamente el lucro, generando una profunda discriminación y un verdadero negocio en el “mercado educacional”. ¿Será entonces que el Estado de Chile sólo persigue el lucro en Chile pero continúa favoreciéndolo hacia fuera?.
A la luz de los datos analizados, es posible observar que más del 95% de las universidades presentes en la selección de Becas Chile corresponden a instituciones que imparten sus programas en una lengua no castellana. Es por la mayoría sabido que quienes logran superar los difíciles y complejos exámenes de idiomas pertenecen a estudiantes que provienen de los mejores colegios de Chile, colegios a los que asiste el 5% más rico del país. Vale decir, el programa de becas no solamente excluye, sino que viene a reproducir y perpetuar el modelo de segregación social chileno.
Hace unos días atrás, el sacerdote jesuita Felipe Berríos se refería, en un programa de televisión, a la construcción de dos hospitales en el sector oriente de Santiago, señalando que “es lícito que la Universidad de Los Andes construya un hospital en la cota mil. Es lícito que la Universidad Católica construya un hospital en San Carlos de Apoquindo. Pero es inmoral”. Podemos señalar, a la luz de sus palabras, que es lícito que Becas Chile y CONICYT imponga esas condiciones para postular en su concurso de posgrados, sin embargo es absolutamente inmoral, sobretodo tomando en cuenta las tremendas diferencias sociales que existen en Chile, donde se priorizan instituciones educacionales absolutamente fuera del alcance de la inmensa mayoría de los chilenos, con requisitos que muy pocos podrán alcanzar.
Acá no se trata de impedir que estudiantes deseen continuar sus estudios en universidades de los Estados Unidos o del Reino Unido, ni que si logran capacitarse para aprender inglés, francés, alemán o chino mandarín, lo hagan; se trata de establecer un proceso que no sólo incentive la postulación a esas instituciones, sino que logre diversificar el campo de estudio hacia otras universidades, quizás con porcentajes por regiones o zonas, para de ese modo lograr efectivamente que el llamado “capital humano” en Chile, aumente, mejore y se consiga efectivamente la transformación social que tanto se necesita. Latinoamérica tiene mucho que ofrecer a los estudiantes chilenos, el contacto con la realidad regional podría reportar enormes beneficios no sólo a nuestro país sino a nuestra región, es por lo mismo que darse cuenta que América Latina ha desaparecido, no deja de conmover sino también preocupar.

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