viernes, 13 de diciembre de 2013

Paulo Freire por un Chile sin estandarización

Estas líneas no serán un homenaje clásico a Paulo Freire. De esos textos hay muchos en todo el mundo, en distintas lenguas, todos muy merecidos por lo demás. Intentaremos más bien establecer un diálogo entre aquel Paulo Freire que escribió en un Chile de otros tiempos La educación como práctica de libertad y Pedagogía del oprimido, y la compleja situación de política educacional que vivimos hoy. Paulo y Elza escaparon de la dictadura cívico-militar brasileña en 1964, llegando a un país que estaba envuelto en serias transformaciones enmarcadas en una disputa de proyectos políticos y sociales. Freire inspiró políticas de alfabetización de adultos y aportó significativamente a los procesos de la reforma agraria.
Luego del golpe cívico-militar, la pedagogía freiriana en su radicalización de origen marxista de fines de los años 60 fue expulsada de su influencia en las políticas de Estado. Durante la dictadura, las prácticas de educación popular se convirtieron en una escuela importante de formación para el Centro de Investigación y Desarrollo Educacional (CIDE) y para el Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación (PIIE), que fundamentaron su resistencia en ese espacio. Es en este lugar donde se formaron nombres fundamentales de quienes asumieron las políticas de la Concertación durante los años 1990.
Pero, ¿qué pasó después? Hoy Paulo Freire en es una especie de fantasma que aporta frases bonitas a los powerpoint del establishment del Ministerio de Educación, en un ejemplo perfecto de desprendimiento de los vocablos de sus contextos de producción originales.
¿Por qué Freire se ha hecho extraño y demodé? ¿Por qué se lo ha relegado al trabajo de educación popular que mantienen valientes grupos en los márgenes? Freire terminó de ser exiliado de las políticas públicas chilenas bajo los consensos de los años 90. Fue en ese momento que la educación popular se debilitó ante la prevalencia de la educación escolar. El Ministerio de Educación institucionalizó algunas experiencias de educación popular de los 80 –esencialmente en el Programa de las 900 Escuelas-, y poco a poco fue construyendo y apropiándose de un lenguaje que se fue alejando progresivamente de los contextos de vida, de las experiencias del pueblo. La interlocución de nuestras públicas comenzó a simpatizar mucho más con la macro-economía, con los énfasis de competitividad del país y la proliferación masiva de tratados de libre comercio. Fue más frecuente oír hablar del Banco Mundial, BID y OECD que de profesores o educación como un bien social que transcendía los espacios escolares.

La década de los 2000 continuó el desvanecimiento de las huellas de Freire. Ni siquiera el Programa de las 900 Escuelas logró sobrevivir, y en vez de él se instalaron políticas de gerenciamiento como el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación (SACGE) y una creciente focalización liberalizada al mercado. Todos los intentos de generar un papel más activo del Estado en educación murieron en propuestas de estandarización de resultados (SIMCE) y de “actuaciones” de los actores escolares –podemos encontrar una profusión extensa de manuales de actuación, que no son otra cosa que intentos de insertar lógicas de “descripción de cargo” en las escuelas-.


La estandarización es la negación de la liberación propuesta por Paulo Freire. Ella se estructura desde la omisión de los contextos específicos de producción de sentidos políticos, para imponer palabras vacías y mecánicas tecnocráticas de resolución de problemas. Disemina una sensación de sin sentido del trabajo y del aprendizaje, acabando con toda manifestación de espontaneidad, de amor y de arte pedagógico. Freire, de seguro, estaría diciendo hoy ¡Alto al SIMCE!

¿Cómo leer nuestra realidad a partir de la alfabetización política a la que nos incita Paulo Freire? En aquel otoño de 1969 publicó en Chile Pedagogía del Oprimido, la cual se elevó como una metodología para la liberación desde una praxis que buscó romper con la simple oposición del oprimido-opresor. La liberación implica despertar, ser consciente.
Pasaron casi 40 años desde aquella publicación para reconocer el surgimiento de una nueva praxis liberadora en Chile. Ésta busca romper con la herencia dictatorial, y recuperar los sentidos desde la diversidad de contextos que habitamos. Las movilizaciones de los estudiantes de las periferias de nuestras ciudades actuaron recuperando una posibilidad arraigada en nuestro inconsciente colectivo. Nuestros liceanos/as el 2006 problematizaron sus realidades, retomaron el control de su alfabetización colocando sus experiencias vitales como el lugar ético desde el cuál debían erigirse las políticas públicas. La gobernabilidad defendida por las elites fue desplazada por una práctica democrática basada en la participación, lo cual liberó a toda una generación de las ataduras que inmovilizaron a sus predecesores.
Fue entonces que Freire volvió de su destierro. Volvió a esta tierra que lo cobijó durante unos años en medio de los golpes de Estado que asolaron nuestra región. Su voz ha señalado un camino. Es una senda que rompe con las estandarizaciones que buscan amoldar el aprendizaje a un puntaje, en un ansia de control a distancia completamente enajenado de la realidad… fuera de la experiencia vívida de un aprendizaje con sentido humano. El currículo del SIMCE es cuestionado por su desconexión vital, por sus palabras vacías de realidad, y su limitado alcance para construir conciencia crítica.
La resistencia es una práctica ya aprehendida por el estudiantado chileno, concibiéndose como una forma de problematizar. El sistema educacional chileno ha mejorado indudablemente n estos últimos años, pero no por la acción de las elites y del Estado, sino más bien por la conciencia creativa, amante y valiente de quienes hoy se levantan para pronunciar palabras llenas de trabajo real.
Hoy estamos aprendiendo nuevamente a leer.
Bibliografía
Freire, P. (2007). Education for critical consciousness. London: Continuum.
Gadotti, Moacir & Torres, Carlos Alberto (1996). Paulo Freire: Una biobibliografía. México D.F.-Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.
Freire, Paulo (1987). Pedagogía do Oprimido.17ª Edición. Río de Janeiro: Paz e Terra.

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