miércoles, 7 de agosto de 2013

Victorias contra la reforma educativa y exámenes estandarizados en USA

En el mes de mayo crecieron las acciones sociales obre aspectos claves de la reforma norteamericana a la educación, iniciada hace más de una década. Uno de ellos ha sido la creciente oposición a los exámenes estandarizados que allá se denominan, como en la mayoría de países donde copiaron la idea, “Medidores de Progreso Académico”. La resistencia se expresa con maestros que se niegan a tomar los exámenes, padres que no envían a sus hijos a las escuelas en esos días y alumnos que se niegan a sentarse a responder las famosas pruebas.
 El primer gran paso se dio en 2010 con el boicot en las escuelas de Los Ángeles, convocado por el Unión de Maestros (UTLA) y que tuvo gran apoyo social hasta lograr una victoria en el cambio del sistema de evaluación, retirando los mecanismos de clasificación para “investigar a los maestros según las calificaciones de sus alumnos”. Las consignas que se generalizaron fueron: “los estudiantes estándar no existen” y “queremos tiempo para educar, no solo para preparar exámenes”. Acciones similares se replicaron en distritos de Nueva York y otras ciudades.
 El segundo campanazo fue dado por 25 mil educadores de escuelas públicas de Chicago, que realizaron un paro de una semana en septiembre de 2012 para exigir mejoras salariales, evitar el cierre de escuelas públicas aunque se demostró que no faltaban recursos económicos y contra el sistema de evaluación que dejaría de aplicar incrementos automáticos a los maestros basados en méritos, para establecer un nuevo sistema de corrección salarial basado en el rendimiento de los estudiantes. El apoyo social permitió que ya el primer día más de 30 mil se tomaran las calles, la solidaridad a lo largo de todo el país y un impacto positivo en otros sindicatos. En este año, nuevamente grandes acciones se ha realizado contra el cierre programado de 50 escuelas públicas localizadas en los sectores más empobrecidos de población afro y latina. Acciones similares se vivirían las últimas semanas en Filadelfia, donde se quiere reducir tres mil puestos de trabajadores de la educación.
 Pero algo nuevo se presento en enero en Seattle. Allí, los maestros de la preparatoria pública Garfield High School decidieron no aplicar el examen MAP, declarando que era una pérdida de tiempo y de fondos. Los maestros fueron amenazados con una multa equivalente a 10 días de trabajo, pero empezaron a recibir apoyo, incluso monetario, de todo Estados Unidos, ampliando el número de escuelas en resistencia. Después de meses de lucha, a fines de este mayo las autoridades decidieron ceder y declarar que los exámenes estandarizados ahora son opcionales.
En entrevista para Democracy Now, Jesse Hagopian[1], maestro de historia y representante sindical en la preparatoria Garfield, dijo que este triunfo es: “una crisis real para los promotores de una reforma de educación empresarial, porque todo su sistema depende de reducir la enseñanza y el aprendizaje a una sola calificación, que pueden utilizar para cerrar escuelas, para degradar la educación, extraer ganancias de eso y privatizar las escuelas, volviéndolas escuelas charter. Y creo que por eso es que tantos maestros, estudiantes y padres de familia en el país están celebrando este triunfo”.
 Añadiría también que: “Garfield tiene una larga tradición cultivando el pensamiento abstracto, la innovación lírica, el debate provocador, el liderazgo cívico, la valentía moral y un sinnúmero de  cualidades que nuestra sociedad necesita, y que no pueden ser medidas, o inspiradas, por tests de respuestas múltiples”,[2]
 Mientras esto pasaba en Seattle, ocho madres de Austin, Texas, la cuna de la reforma iniciada por Bush y continuada por Obama, denostadas como novatas pero decididas a enfrentar que a sus hijos se les someta cada vez a más exámenes, provocaron el inicio de un gran movimiento victorioso. En abril triunfaron con un movimiento masivo que “abrumó a las fuerzas políticas empresariales y políticas que habían convertido a Texas en la capital de los exámenes estandarizados”.[3]
 Las protestas se siguen en otras partes del país, teniendo un punto alto en la marcha contra los exámenes estandarizados y la clasificación de las escuelas, que realizaron miles de padres, estudiantes y en Albany, capital del estado de Nueva York realizada el 8 de junio. Todo anuncia que las acciones continuarán y se ampliarán por distintos métodos, pero siempre juntando los intereses comunitarios, de los maestros y de los estudiantes, lo que está dando a las protestas un tono altamente político. .
 Incluso funcionarios que impulsaron anteriormente esta reforma, hoy señalan que tras más de 10 años no hay resultados positivos. Del lado de los maestros y organizaciones populares, en cambio, cada vez queda más claro que se trata de confrontar a una reforma realizada desde los intereses empresariales y contra los intereses del 99% que no acumula riqueza.
 Los nexos entre la reforma educativa de Bush y seguida por Obama, coincide mucho con los señalamientos de la Organización Mundial del Comercio. Se trata de mecanismos para poner el aparato educativo al servicio de los dueños de las transnacionales, incluso las educativas. Pero también se reflejan en lo que hace el Ministerio de educación del Ecuador, el cual en seis años además ha dejado prácticamente intocadas las estrategias educativas impuestas por el Banco Mundial y el BID mediante la deuda externa.
 “No hay niños estándar” Cada niño y cada adolescente es un individuo y tarea de la educación es formar su pensamiento autónomo. ¿Por qué, entonces, pretender que los exámenes estandarizados pueden ser útiles? Lamentablemente las lecciones que dan las luchas sindicales y sociales de Estados Unidos están muy lejos de ser asumidas por el gobierno del Ecuador. Para el lunes 17 de junio inicia una nueva etapa de aplicación de pruebas estandarizadas en nuestro país, las, con diferencias, se realizan desde los años 90 como parte de las disposiciones de los proyectos educativos financiados con créditos del Banco Mundial.
 Una última reflexión. Los maestros de distintas ciudades norteamericanas salieron a las calles junto a sus alumnos, padres y madres de familia, acatando el boicot y los llamados a huelga. Ninguno está acusado de de sabotaje y terrorismo. No se conoce que ninguno haya sido víctima de procesos judiciales empujados desde el gobierno, como sucede contra la maestra Mery Zamora. ¿Será que en el centro del imperialismo hay mayor respeto que en el Ecuador al derecho a la resistencia? ¿Será que en Ecuador se vive una democracia aún más reducida que la de Estadios Unidos, donde se denuncian las escuchas de las llamadas telefónicas a todos los ciudadanos?

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