jueves, 16 de mayo de 2013

Carta abierta a los candidatos (a cualquier cosa) de la izquierda


“Es hora que los utópicos salgamos del prólogo”. 
Pancho Villa 

 Son entendibles, justificables y necesarias las razones por las cuales ustedes enarbolan sus candidaturas. Cada una por sí sola constituye un motivo que mucha gente comparte y que se ha expresado de una manera brillante y heroica por los estudiantes.

Por casi veinticinco años la izquierda huérfana, sonámbula, fantasmal, desorientada y sobreviviente, ha venido esperando que algo pase y que de algún lugar emerja lo que los haga emocionarse.

En este lapso de traiciones y decepciones, ha debido apretar los dientes ante candidaturas de lástima que sólo acentuaron la sensación de derrota. No mucho después, el mal menor de la Concertación, resultaba bastante crecidito.

La irrupción trascendental de los estudiantes, haciendo política desde sus propias exigencias y métodos, cambiaron de una vez y para siempre las lógicas imperantes.

Se desploma la derecha, se derrite la Concertación, se difumina la izquierda tradicional, pero eclosiona una izquierda completamente distinta a la que se conocía desde los tiempos de los carros de sangre y el motemei.

Y ese nacimiento no ha sido distinto a cualquier otro. Esa sombra que recorre Chile: difusa, fantasmal, fragmentada, tironeada, sonámbula, que hace ejercicios de visibilidad y existencia mediante la propuesta de candidatos y soluciones, es una nueva izquierda.

Como todo recién nacido, no camina del modo en que quisiera, balbucea verbos en tiempo estrafalarios, confunde el cielo con el mar, e intenta a veces remedar a sus antecesores en las peores de sus costumbres. Pero sin embargo, es una vida nueva que busca su camino.

Y ustedes tienen la audacia de decirse sus representantes. Todo un gesto.

Por eso es de suma urgencia que a sus propias razones para erigirse como tales, agreguen las de la gente. 

El suscrito, como francotirador, resentido y pesimista, concuerda con  lo planteado por algunos lúcidos compañeros en el sentido que llamar a la huelga de los votos si ustedes, candidatos auto designados que se dicen de izquierda, no hacen un esfuerzo de consecuencia y dejan en manos de la gente la decisión de quien es el o la mejor para que los represente.

Organicen una Consulta Popular que revuelva el gallinero; que gane la voluntad de los estudiantes,  los más lúcidos de este tiempo; que seduzca a la gente que tanto ha esperado; que conmueva a los desesperados, e invite al que no cree.

Una movilización de tal envergadura, que nadie quede indiferente; que estimule el nervio secreto que hace que la vida valga la pena; que convenza a nuestros valientes y brillantes artistas para apuntalar la mística.

Convoquen al pueblo. No tengan miedo de la decisión de la gente, que cuando transforma su bronca en creatividad, y su decisión en una fe lúcida, no hay preponte que la venza, ni mentiroso que la amañe.

De lo contrario, nada.
  
por Ricardo Candia Cares, 16 de mayo de 2013

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