viernes, 18 de enero de 2013

#EsPosible y necesario renovar la política: parodia a Golborne

Una lluvia de críticas en las redes sociales ha recibido el candidato Laurence Golborne y la derecha por el video promocional de su campaña presidencial.

Algunas de ellas, quizá la mayoría, cayeron en el insulto burdo e inoperante que poco contribuye a construir un debate y expandir una conciencia social y crítica por su trasfondo.

No es ninguna novedad. El video de Laurence es una copia del “Yes We Can” de la campaña presidencial de Obama. Un reflejo más de cómo opera la institucionalidad política en la teoría de manipulación de masas: desinformar exaltando el ego, en una sociedad hedionda a éste, para construir un “personaje” político seleccionando sus elementos más llamativos y finalmente alzarlo a los flashes mediáticos.

Las mentes creadoras de este spot publicitario se equivocaron. El sueño americano de la libertad que justifica la economía de libre mercado, la competitividad como paradigma en vez de la colaboración, el rasgar al otro políticamente mostrándose querendón socialmente, ya no pasa desapercibido en las redes sociales, pero quizá si funciona para las “masas” poco instruidas o manipuladas con las banalidades y el consumo. Es el motivo por el cual la clase política que actúa como gremio del poder económico, niega la educación: no desean perder su “nicho” vulnerable al “engrupimiento”.

Se equivocaron por exagerar el intento de relacionar a Golborne con la clase media. Por lo demás, ¿qué es la clase media? En el fondo querían desconectar la imagen del candidato con una élite y acercarlo al “pueblo”, pero pocos creyeron que el hijo del ferretero viva como un ciudadano de “clase media”, o tenga una visión de la vida austera como la del presidente José Pepe Mujica, para quien la vida no consiste en acumular riquezas, sino en disfrutar de la simplicidad.

Golborne representa el paradigma del sueño americano, ese sueño que se disfraza de sonrisas mientras fustiga a la “clase media”, obligándolas a afiliarse a un sistema de pensiones privado que cobra de comisión entre un 1,4 y un 3% sólo por recibir el dinero a administrar, que respalda ilegítimamente los negocios en la educación, que vota en contra de elevar el sueldo mínimo más allá de los 182 mil y en contraparte ofrece uno de los servicios de salud privada, electricidad y metro más caros del mundo, constantes alza en la alimentación y un sistema de créditos bancarios con altas tasas de interés.

En cambio, para las grandes empresas “Es posible”: “perdonazos” para quienes evadieron el pago de impuestos (FUT, caso Johnsons, caso Matte), para quienes mantienen históricas deudas previsionales, para legitimar valores irrisorios en el cobro de “royalties” a la minería y patentes. Su efectiva recaudación podría disminuir la pesada carga a la clase que alude el candidato.

Y no se le ocurra reclamar, porque pueden cambiarle los balines de goma por rifles de asalto Tavor TAR-21 de procedencia israelí.

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