viernes, 14 de diciembre de 2012

¿Es sano que EEUU controle la Internet en otros países?

Por estos días está teniendo lugar en Dubai un interesante encuentro, donde se ha desatado cierta controversia, porque la Internet ya es un tema demasiado importante como para que Naciones Unidas no lo aborde. Pero en medio de dicha controversia ha pasado a segundo plano un aspecto técnico fundamental, el “off switch”.

Entre otros intereses en disputa, está el de algunos países por incrementar el control de los contenidos y la posibilidad de monitorear y censurar. En una primera lectura, esa podría ser la prioridad de países como China y Cuba, y los medios más alineados con el mundo neoliberal y con EEUU así lo destacarán. Por supuesto, está muy bien que existan resguardos para evitar la censura y asegurar derechos ciudadanos importantes como la libertad de expresión y la privacidad en todo el mundo. Pero en la polarización del debate ha quedado oculto un aspecto importante y rescatable de -por ejemplo- la propuesta rusa. Los rusos -con justa razón- están preocupados porque hoy EEUU tiene demasiado poder sobre la Internet en otros países.

Intentaré explicar por qué:

La definición básica de la Internet es ser un conjunto de nodos, cualquiera de los cuales se puede comunicar con cualquier otro, y si bien el protocolo Internet (IP) es bastante robusto frente a posibles fallas al permitir rutas múltiples de comunicación, hay dos elementos clave sin los cuales esto no es posible:
Por un lado, las direcciones IP, que se van relacionando en forma dinámica o fija a cada dispositivo conectado a la red, deben ser asignadas y publicitadas para ser ruteables, de manera que un paquete de datos pueda encontrar su destino. Esta funcionalidad depende de una entidad con base en Estados Unidos llamada ARIN (American Registry for Internet Numbers).

Por otra parte, la designación de nombres, una funcionalidad conocida como el DNS (Domain Name System) es también fundamental al relacionar los números de red (a cargo de ARIN) con nombres recordables por seres humanos. Esta funcionalidad queda bajo la responsabilidad de otra organización, también basada en Estados Unidos, llamada ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers). Si bien la adminstración de los nombres por país puede estar a cargo de entidades en cada país (ej: para .cl NIC Chile), para que las direcciones generales de cada país sean válidas y encontrables desde toda la Internet el dominio general (conocido como TLD, por ejemplo para Chile el TLD es .cl) debe ser habilitado por ICANN.

Al estar ambos organismos ubicados física y legalmente dentro de Estados Unidos, quedarán vulnerables a ser controladas totalmente por el gobierno de dicho país, lo cual resulta bastante grave.

Por ejemplo http://blog.canal.cl/ en este momento está asignado a la dirección IP 69.161.143.177. Si ese número IP fuera desactivado por ARIN, el sitio dejaría de estar accesible y toda la funcionalidad asociada a él dejaría de existir (en este caso, un sitio web; en otros casos podría ser un sistema de correo, un servicio de voz sobre IP, etc.). Esto pasaría independiente de que el dominio canal.cl depende de una entidad chilena.

Que uno o dos sitios desaparezcan de la Internet puede no ser muy importante, pero ARIN e ICANN pueden desactivar grandes bloques de direcciones y dominios de un país completo.
¿Qué pasaría hoy en un país que entrara en conflicto con EEUU, si EEUU quisiera usar este poder? ¿Seguirán funcionando todos los servicios públicos, teléfonos IP, cajeros automáticos y medios de comunicación? La respuesta es que probablemente no, y no se trata solo de la comodidad o bajo costo de la comunicación vía Internet. Nuestros hospitales, bancos, colegios y hogares dependen crecientemente de la Internet para su funcionamiento normal, en el día a día.
¿Y qué pasa con los teléfonos?
Gracias a la una organización dependiente de la ONU llamada ITU, los números telefónicos están definidos y resguardados por un consenso internacional. De esa manera EEUU podría -por ejemplo- cortar todas las líneas de comunicación con Chile, pero Chile y Argentina podrían seguir hablando por teléfono.

Dicho resguardo no existe para la Internet. Hoy EEUU tiene la posibilidad técnica -y ningún impedimento legal- de apagar partes de la Internet a su antojo, simplemente modificando las rutas y definiendo que un dominio o un bloque de direcciones IP o AS (número de sistema autónomo) no funcionen. Ningún país debería tener ese poder sobre otro, así como hoy ningún país puede desactivar los números telefónicos de otro.

Lo curioso es que mucha de la información que circula acerca de la discusión en Dubai se centra en la oposición de EEUU y aceptar propuestas de China y Rusia, sin embargo no se habla de la necesidad de que Naciones Unidas administre con consenso mundial el sistema de nombres y direcciones IP, algo que evitaría que EEUU tenga la posibilidad de apagarle la Internet a Chile, a El Quinto Poder, a ti, que estás leyendo.
¿Por qué debemos aceptar esta situación, si entregarle más poder a la ITU no implica que China ni ningún otro país puedan automáticamente incrementar sus posibilidades de censura y espionaje?

¿Por qué muchos de estos debates se están llevando a cabo a puertas cerradas?
 
Y lo más grave desde el punto de vista de esta larga y angosta franja de tierra: ¿por qué la posición de Chile no se ha sometido primero a una discusión local, a consultas ciudadanas o al menos a encuestas, cuando hoy es tan fácil votar online? El gobierno de Chile ni siquiera se ha dado el trabajo de informar su (impuesta y unilateral) posición, en este importante asunto.

Las conversaciones y la dudosa votación que tuvieron lugar en Dubai van a incidir en el mundo y en nuestros país de manera profunda y por años, la mayoría de nosotros no tuvo voz ni voto, y hoy la mayoría ni sabe lo que se votó ni entiende lo que significa.

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