martes, 24 de julio de 2012

Mampato viajará al Tibet

Vive en una casa en Concón, adonde se fue tratando de buscar tranquilidad. Pero le duró poco el anonimato. El cartero supo que él vivía ahí y en adelante mucha gente más se fue enterando. Los niños pasan por fuera y lo saludan, "hola Themo". Como a uno más. Un niño de 75 años, que tiene ocho nietos y que sigue comunicándose con las nuevas generaciones de igual a igual. 

"Seguramente tienen algunas fotos mías. Mientras sean más antiguas, es mejor para mí", dice, risueño, antes de contestar la primera pregunta. Él es así, bromista, alegre, amable, culto. "Padre" de uno de los personajes más célebres de nuestras historietas: Mampato, el chico gordito que recorría las diferentes épocas buscando aventuras con su amigo Ogú y armado sólo de su cinto espacio-temporal y su inteligencia es producto de su pluma.

En estricto rigor no fue Themístocles Lobos -el Themo- quien lo creó, porque nació de una idea de Eduardo Armstrong que Óscar Vega (Oskar) materializó en sus dos primeros capítulos. Sin embargo, fue el Themo el encargado de perfilarlo más concretamente, inventó los nuevos argumentos y le dio vida real a un dibujo. "El Mercurio publicaba al personaje en un pequeño suplemento infantil, tamaño tabloide, en el interior del diario, los días domingo. Y como era más pequeño le pusieron ese nombre, Mampato, por el caballito chileno.

Eduardo Armstrong pensó en mí, llegó a mi casa y me pidió que me hiciera cargo. Lo primero que dije fue que no podía tomar un personaje que estaba dibujando otro colega. Pero Óscar Vega me dijo que no podía hacer más de dos páginas en el mes. Era imposible porque era muy joven. Ahí acepté", cuenta, y agerga que en el boceto de Oskar Mampato era demasiado parecido a Asterix. El Themo lo convirtió en un niño. 

¿Usted se asesoraba por profesores de historia? Porque siempre el niño estaba inserto en contextos históricos sumamente determinados y con datos específicos.

Sí, muy reales. A mí me gustaba mucho la historia, y entregar a los niños datos falsos está mal hecho. Entonces, si sitúas a un personaje en una época dada, tienes que saber hacerlo. El entorno, los trajes, los muebles, las costumbres, en fin; eso mismo va enriqueciendo las historietas. Así que siempre las he creado yo, asesorándome con unos profesores muy sui generis: los libros. Tengo una biblioteca de cerca de tres mil ejemplares. Tengo de todo, y esa es mi internet más grande. 

Mampato mantuvo, sin embargo algunas características de Asterix y Obelix, como que el amigo del protagonista, Ogú, era más inocente, pero tenía la fuerza bruta y vivía pensando en comer.

En realidad eso no es de Asterix y Obelix; eso es un esquema de las aventuras en general. Partiendo por Don Quijote y Sancho Panza, que es más ingenuo que el personaje principal, y el que pone la fuerza, Tribilín y Mickey, etcétera.

Lo que pasó con Ogú fue que era simplemente un personaje eventual. Según la historia que hacía yo, había un personaje que era de esa época en "Los kili-kilis y los gola-golas", que es la primera aventura en la que Mampato se encuentra con él. Ogú iba a desaparecer después del final de esa historia. Y llegó tal cúmulo de cartas, pidiendo que Ogú no muriera, -les gustó a los niños porque era muy especial-, que tuve obligadamente que ponerlo y convertirlo en compañero de aventuras permanente. 

Y pasó a robarse un poco la película, porque era tan gravitante como Mampato.
 
(Risas) Claro que sí. Es que siempre les cae muy simpático a los niños. Es un personaje ingenuo, quizás sea porque se parece más a ellos y realiza algunos deseos que tienen los niños con su fuerza, como de poder defenderse del matón de la escuela y del barrio.

Me imagino que todas las aventuras que dibujó le gustaron, pero ¿hay alguna que sea su regalona?
 
Hay una que se llama "El palito mágico". Es la historia de cuando Agú, hijo de Ogú, cae en poder de la tribu enemiga, y su padre hace todo lo posible por salvarlo, y hasta debe renunciar a la superstición. Eduardo Armstrong tenía corazón de niño, pese a que era uno de los hombres más cultos de Chile. Leyó la historieta, y al final, cuando Ogú abraza a su niño llorando "Hijio mío de mí", se le saltaron las lágrimas. Yo lo leo de vez en cuando y también me emociono. Creo que esa es mi regalona, además porque yo soy muy querendón de los niños.
 
Las Nuevas Aventuras de Mampato
 
Las varias generaciones que leímos apasionadamente cada viaje del chico pelirrojo siempre hemos albergado la ilusión de que el personaje "renazca" y recomience sus andanzas. Los personajes son parte de nuestra memoria, y de hecho el mismo Themo comenta que han sido muchos los hombres -autoridades incluídas- que le han confesado estar enamorados de Rena, la adolescente peliblanca del siglo 40, y que es el eterno amor de Mampato.

Afortunadamente, el Temo está pensando seriamente en un nuevo viaje para su personaje regalón.

Dos o tres generaciones, por lo menos, han crecido con Mampato. ¿Le han vuelto a pedir que lo dibuje, que lo reedite o que cree nuevas historias de Mampato?
 
Sí, en realidad lo estoy reeditando con la Editorial Dolmen todas las historias, que son entre 32 y 34. Han tenido un éxito bastante notorio, porque aunque generalmente se imprimen dos mil ediciones, con Mampato se han hecho de a diez mil, y se venden. Aparte de las reediciones, que ya son menores, de tres mil ejemplares. Pero eso me alegra mucho, porque significa que tengo el apoyo de los jóvenes y de los niños que no lo conocían, lo que significa que han estado enganchándose.

¿Nunca le ha bajado la nostalgia por crear nuevas aventuras de Mampato o ya cumplió su ciclo? 
Sí, es un ciclo, pero tengo la esperanza de terminar una que comencé hace un tiempo, "Mampato en el Tibet", con Ogú. Empecé ya hace un año y tanto, pero con el exceso de trabajo que he tenido, no lo he podido continuar. Ahora creo que terminando esto (las reediciones) voy a pensar seriamente en hacer nuevas aventuras. A Mampato le falta todavía develar el misterio de las ruinas de Stonehenge; él sabe qué pasó ahí, para qué se hizo eso.

El Themo Lobos no es sólo Mampato. Hubo otra serie de personajes célebres que también salían en los libros de dibujo. ¿Cuál de ellos es su preferido?
 
Ñeclito es uno de mis regalones porque se parecía mucho a mí. Yo he sido siempre flacuchento y debilucho, malo para el fútbbol, pésimo para nadar. Entonces se me ocurrió poner a este personaje flaquito que sale a hacer deporte acompañado por un abuelo que se las sabe todas y que tiene una fuerza feroz.

¿Qué está haciendo Themo ahora? 

Estoy terminando de colorear las reediciones, y otras cosas que me llegan de instituciones principalmente. Ahora mismo, el 19 de este mes, estamos invitados a Isla de Pascua con mi señora, porque hice un folleto de ocho páginas enseñando cómo evitar el dengue. Y les gustó tanto que me invitaron el Ministerio de Salud y el alcalde de Rapa Nui.

O sea que hay "monos" para rato.
 
Para rato. Yo tengo apenas 75 años, así que supongo que tengo para algunos años más todavía. Un diputado una vez me dijo "quiero que me haga una promesa, más bien un juramento. Júreme que no se va a morir hasta dentro de cuarenta años más". "Lo juro", le dije, así que obligado a tratar de cumplir la promesa.

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