jueves, 7 de junio de 2012

Fundación SOL: el centro de estudios que muestra el Chile detrás del cuento del jaguar

Según el bonito cuento de los datos oficiales, cada uno de los más de dieciocho millones de chilenos gana sobre 17 mil dólares al año, o sea más de ocho millones y medio de pesos, o sea setecientos y tantos mil pesos al mes, o sea casi cuatro veces el sueldo mínimo. No está mal. El ingreso per capita más alto de Sudamérica. En Chile sobra la plata, dijo hace unas semanas un grupo de diputados UDI con el pechito inflado como si de indicadores viviera el mundo. Como si los promedios como este hicieran la realidad.

Y no. Obvio.

Eso lo saben de sobra Gonzalo Durán y Marco Kremerman, economistas de la Católica y cerebros detrás de la Fundación Sol, el centro de estudios que este año ha marcado la pauta con sus estudios sobre desigualdad laboral en el país y sus análisis sobre lo que ocultan los auspiciosos datos oficiales.

La historia de la fundación es más o menos sencilla: es último año de Economía en la PUC y, en un alma mater que apunta a crear economistas para empresas, para empresarios, no les costó mucho congraciar: personas de izquierda en esa escuela sobresalen. Más si su preocupación son los empleados. Los derechos de los empleados y no los beneficios de los empleadores.

“En la universidad nos entrenaban para estar del lado de la empresa, tener conocimiento cabal de lo que son las medidas financieras, estrategias para crear valor, estrategias de marketing, entonces nosotros desde el otro lado comenzamos a apoyar a los sindicatos”, explica Kremerman sobre el génesis de la fundación.
Antes de instalarse definitivamente en su oficina de Miraflores, ambos economistas trabajaron en el diseño del software Sistema de Observancia Laboral (SOL): un programa con el que los empleados podían monitorear el comportamiento de las empresas del país: “para saber donde estaban, qué eran, cuáles eran sus razones financieras, y de manera sencilla bajar esa información para que pudieran interpretarla”, cuenta Durán sobre el proyecto que en 2006 lanzaron junto a la CUT.

De ahí viene el nombre del centro de estudios, aunque hoy no tenga relación con el proyecto y su labor se concentra en asesorar sindicatos, elaborar estudios sobre desigualdad laboral y -más recientemente- estudios enfocados en educación.

“Somos una organización independiente que tiene como objetivo colaborar en la transformación de la sociedad cambiando las condiciones laborales, para nosotros la raíz de los principales problemas que tiene Chile, especialmente de la desigualdad, es el trabajo”, cuenta Kremerman, de 35 años, el mayor de los investigadores.

Así -dice- surge la idea de recuperar el sentido del trabajo, “que la gente tenga los derechos que se merece, ahí se juega parte del desarrollo de un país”.

Pero más allá de sus asesorías en materia sindical, la fundación se ha ido ganando un nombre en medios de comunicación y redes sociales con sabrosos datos que dan una vuelta a las cifras de estudios oficiales como la encuesta Casen o la Nueva Encuesta Nacional de Empleo.

En la sala de reuniones de su oficina, con un retrato de Clotario Blest que parece vigilante, ambos investigadores recuerdan cosas como que:

- El 5 por ciento más rico de los chilenos gana 830 veces más que el 5 por ciento más pobre.
- Tres de cada cuatro hogares de Chile -no personas- vive con menos de 800 mil pesos.
- El 76% de los chilenos gana menos de 350 mil pesos.
- Solo el 35% de la educación escolar en Chile es pública
- El 1% de los chilenos más ricos vive con más de 8.000.000 pesos.

Así es el jaguar por dentro, la Inglaterra de Sudamerica que sonríe a muy pocos y que la fundación ha ido mostrando en sus estudios.

Aunque Durán y Kremerman crearon la fundación en el 2009 con aportes de cada uno, ambos se apuran a aclarar que no son los directores, que las relaciones allí son horizontales y la división del trabajo se hace por áreas: negociación colectiva y sindicatos, salarios y desigualdad, tendencias del trabajo, institucionalidad y desarrollo y estadísticas del trabajo. Áreas que se resumen, explican, en el trabajo como el centro de una estrategia de desarrollo.

Así, la fundación la componen cinco personas más: el sociólogo Alexander Paez, las antropólogas Karina Narbona y Valentina Doniez, el historiador Patrizio Tonelli y Ruth Sánchez, encargada de temas operativos.
Desde un comienzo, la fundación SOL se enfrentó al dilema del financiamiento: cómo mantenerse activos y solventar sus gastos sin perder en el camino la libertad que les permita, por ejemplo, decir sin pelos en la lengua cosas como que en los cargos gerenciales del BCI creen que si existe un sindicato es porque las cosas no funcionan. O por ejemplo que de los 687 mil empleos que se han creado en dos años de gobierno piñerezco el 76% es por cuenta propia, son familiares no remunerados, servicio doméstico o subcontratados.

Entonces, su sistema de financiamiento es mutualista: cuando asesoran a sindicatos en sus negociaciones colectivas -como sucedió con los trabajadores de Chilevisión y el Canal 13- reciben un aporte o, como sucede en mayor parte, cuando uno de los investigadores hace una consultoría individual dividen los ingresos.

Ahora el desafío es crecer. Para eso la fundación inició una campaña de donaciones para ampliar su staff y seguir investigando de manera independiente “para que no sólo la élite y los partidos políticos tengan sus centros de pensamiento”, explican en su campaña. Según los economistas, hasta el momento han tenido una buena acogida que a su juicio -más allá de la plata- les ha mostrado el afecto de sectores sociales con su trabajo.

Negociando con Luksic

En su trabajo con sindicatos la fundación se ha sentado más de una vez en las mesas de negociación salarial. Allí, las caras de los gerentes que sonríen en los comerciales son otras:

“Hemos negociado con empresas de (Horst) Paulmann o de (Andrónico) Luksic y ahí te das cuenta de porqué hay tanta desigualdad en Chile. En las mesas de negociaciones, con los gerentes de esas empresas, uno se encuentra con frases impresionantes. Es una clase empresarial muy limitada. Con la idea de generar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible y con muy poco compromiso con el bien común”, dispara Kremerman.

Durán refuerza:

“Ahí se plantean las cosas desde una imposición patronal. A veces el patrón trata de imponer cosas a través de un lenguaje bastante técnico y configura un escenario difícil de rebatir para un trabajador, para un dirigente sindical que no tiene esa formación técnica financiera que tiene un gerente de finanzas. Así mantiene acallada a la parte trabajadora”.

Sus asesorías son precisamente para contrarrestar eso y explicar, por ejemplo, que no siempre los documentos financieros que los empleadores presentan en las negociaciones dicen la verdad. “Las empresas les dicen estamos mal, estamos en rojo. A veces entregan documentos financieros y aparecen datos en rojo. Nosotros tratamos de hacer una lectura adecuada de esa información para decirles que ojo el indicador más importante es tal, o la empresa está mostrando dato de una matriz pequeña”, dice Kremerman.

Pero criticar es fácil, saben. Por eso, a través de sus investigaciones incluyen una serie de propuestas para temas que van desde la desigualdad social, el fortalecimiento de la organización sindical hasta el desmantelamiento de la educación pública en Chile.

Esto no implica que trabajan directamente en política. Es más, ninguno de sus miembros milita en un partido y como muchos, hablan desde un desencanto con la clase política tradicional y de cierta esperanza, como otros, en el “despertar” de la sociedad chilena que “poco a poco comienza a tener un cuestionamiento informado a las cosas que parecían dadas”, explica Kremerman, uno de los aportes a esa información.
Si te gusta el trabajo de la fundación y quieres aportar en su campaña de donaciones acá puedes encontrar más información.

En twitter los puedes encontrar en @lafundacionsol.
Accede a la Página de Fundación Sol Aquí!

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