martes, 8 de mayo de 2012

Nanas: ¿Por qué yo no? La discriminación de clase en la educación chilena

En "Contacto" se han atrevido a tocar el tema de la discriminación hacia las empleadas domésticas, que es el reflejo de una de las más arraigadas formas de violencia:  la discriminación de clase. Se muestra además la realidad de nuestra libertad para elegir escuelas ("school choice"), evidenciando la violación de la Ley General de Educación. Es sólo una constatación palpable de algo que ya sabíamos. Interesante reportaje para seguir sus consecuencias, sería muy instructivo escuchar las voces de las comunidades del Colegio Los Andes, San Ignacio El Bosque, Cumbres, Los Alerces, Andrée English School, y "su otro mundo".



Nanas: ¿Por qué yo no? La discriminación de clase en la educación chilena

Una empleada doméstica o trabajadora de casa particular se acerca a las porterías de las escuelas particulares de las elites chilenas. La situación no revestiría mayores consecuencias si ella hubiera simplemente ido a buscar a los hijos o hijas de la clase alta, para llevarlos a la casa, sin embargo el asunto adquiere un cariz Cortaziano (de Julio Cortázar), cuando ella junto con su marido preguntan en las porterías de colegios como Los Andes, San Ignacio El Bosque, Cumbres, Los Alerces, Andrée English School, sobre los procesos de matrículas, porque ella quiere matricular a su hija allí. Y allí se despliega lo que todos sabemos, pero que hemos naturalizado: la más profunda discriminación de clase de nuestra educación chilena. 

Este reportaje realizado por Contacto y emitido en horario “Prime” el 7 y 8 de mayo pasado desarmó el discurso tan caro del sistema educacional chileno: la libertad de elección (“school choice” para nuestros adeptos a la literatura anglófona sobre el tema) de los padres de la escuela para sus hijos/as. La respuesta institucional de las escuelas defendió la idea de ser “otro mundo”  donde la mezcla social finalmente perjudicaría a la niña pobre: 

“[aquí vienen] niñitas más del sector, son hijas de gente de un medio alto… Ella va a tener otras amistades, de otro medio, de clase alta… no sé si eso va a ser bueno… eso perjudica… [le van a preguntar]qué hace tu papá, qué hace tu mamá, ellas se visitan a las casas de las playas… además tienen que tener carta de recomendación, que alguien los conozca… para ver que toda la gente sea más o menos de un mismo nivel, gente buena… además tienen que ser católicos, porque es un colegio muy católico… y me imagino que ustedes son un matrimonio… matrimonio religioso… [y finaliza sentenciando el destino natural para los pobres]pero hay hartos colegios municipalizados”. 

La respuesta generalizada de los colegios fue que no existían cupos o que los procesos se iniciarían recién 7 meses después. Sin embargo, el llamado “ejercicio” del reportaje se repitió con padres que parecían de mejor status social, siendo la respuesta completamente distinta, lograron ser atendidos dentro del colegio y sí habían posibilidades de matricularse haciendo solicitudes.

El error de la trabajadora de casa particular fue no haberse auto-clasificado como pobre, auto-limitando así las posibilidades de escenarios que puede imaginar, o “mundos” a los cuales puede ingresar. La población chilena opera en esta enorme segregación expresada brutalmente en la educación. Llama la atención la postura expresamente católica de las escuelas, y al mismo tiempo fragrante discriminación a los pobres. Tal vez ellos [los pobres] son un objeto simplemente de la caridad de algunas actividades de servicio de los estudiantes y punto. La extrema riqueza en Chile se cría en este encierro social, una especie de guetto que busca no contaminarse geográfica ni socialmente con otros sectores en una convivencia que supere un eventual “trabajo voluntario” de un par de veces en el año.

Tal vez esta constatación es la que nos lleva a entender la censura Cortaziana (del Ingeniero de la Pontificia Universidad Católica y Presidente del Directorio del Canal 13, René Cortázar) quien declaró que el reportaje no era de buena calidad porque se habría fabricado una situación para registrar una supuesta discriminación. Tal vez el ex alumno del Verbo Divino no ha visto la parrilla completa de su canal, porque si se trata de situaciones fabricadas, el Canal lleva más de una década “fabricando” situaciones en los Reality Shows. 

Sigo pensando que la censura obedece a una sobre-reacción acerca de algo que existe y no queremos ver, algo que interpela e incomoda de tal modo que es preferible clausurar el ejercicio intelectual y emocional de aceptar la existencia de ese algo, y tomar decisiones. El día 8 de mayo la segunda parte del reportaje que debió extenderse por 25 minutos, sólo fue de 7 minutos. La primera parte aún está en línea, y cuestiona una discriminación enraizada en nuestro espíritu más arraigado: el latifundista, que sigue habitando en lo más profundo de nuestras dirigencias, pero que se expresa en el llamado del inconsciente social a “ubicarse”. Este es un buen momento para desubicarse, extrañarse, asustarse, y tomar decisiones.

Por Jorge Inzunza H.
Santiago, 11 de mayo de 2012



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