El ex Presidente Patricio Aylwin había mantenido un bajo perfil durante muchos años, que repentinamente abandonó, concediendo una entrevista al periódico español El País, que fue publicada el 26 de mayo de 2012. Y la pregunta que surge tras leerla es ¿qué pretende? ¿Cuál fue la intención dando las respuestas que dio? ¿Habla en serio? ¿La periodista le malentendió? Porque si lo que quería era ayudar a la Democracia Cristiana, se ha equivocado rotundamente.

Se podría ir punto por punto cuestionando lo que dijo el ex Presidente. Sin embargo, lo que más molesta es su enfoque sobre el papel de la DC en el derrocamiento del Presidente Salvador Allende.

El ex Presidente Aylwin tiene memoria selectiva. Porque primero olvida que Allende no fue causa, sino heredero de problemas. Chile ya estaba en conflicto por las pésimas políticas sociales y económicas aplicadas durante el gobierno de Jorge Alessandri y sobre todo del democratacristiano Eduardo Frei Montalva, por lo que es históricamente una injusticia decir de Allende que “terminó demostrando que no fue buen político, porque si hubiera sido buen político no habría pasado lo que le pasó”. ¿Acaso Allende tuvo reales oportunidades de gobernar? Sabemos, porque ya está probado, que apenas se supo que Allende tenía la mayoría de votos, el presidente norteamericano Richard Nixon y su secretario Henry Kissinger comenzaron a planear su derrocamiento. El hecho de que Aylwin diga “El golpe se habría producido sin la ayuda de Estados Unidos. Estados Unidos lo empujó, pero la mayoría del país rechazaba la política de la Unidad Popular, eso era evidente”, es una falacia que está más que desmontada por los mismos norteamericanos.

Los Documentos Secretos de la ITT los informes de la Comisión Church, los documentos desclasificados bajo la ley FOIA, el Informe Hinchey y otros textos oficiales, demuestran que Estados Unidos orquestó el Golpe, y no fue con los militares (porque ni René Schneider ni Carlos Prats ni varios otros militares quisieron involucrarse); fue con la Democracia Cristiana, con la que  tenía viejos nexos vía la Agencia de Inteligencia CIA, con otros partidos de derecha y ultra derecha (como Patria y Libertad) y con Agustín Edwards, que, con la tribuna del Mercurio y otros medios, encauzaron todo hacia el golpe militar.

Tomemos en cuenta que ninguno de estos textos tiene como objetivo desprestigiar a la DC, sino desvelar el papel de Estados Unidos en los hechos ocurridos en Chile. Y si ellos mismos han reconocido que derrocaron a Allende ¿por qué Aylwin se niega a creerlo?

Cuando las pruebas son abrumadoras, como lo son en este caso, se hace imposible seguir mintiendo, que es lo que ha hecho Aylwin: “en el golpe de Estado, la DC no tuvo ninguna participación. Eso puedo asegurarlo de manera absoluta, en conciencia”. Por supuesto que miembros del partido Demócrata Cristiano participaron, lo instigaron y, peor, lo celebraron. Querían a Allende derrocado. Lo que no esperaron (o más bien queremos pensar así) es que ocurriría lo que pasó posteriormente. Es más: está demostrado que entre 1963 y 1973, Estados Unidos le dio a la DC 20 millones de dólares. Que Aylwin persista en  repetir que no fue así o que él no lo supo, es incomprensible, porque ni siquiera en su propio partido lo han podido negar. Ya en el año 2000, cuando Aylwin dijo algo parecido, Adolfo Zaldívar señaló que “puede ser que él no haya sabido, pero yo creo que nadie en la Democracia Cristiana puede sostener seriamente que la DC no recibió, al igual que otros partidos que estaban en la oposición, en la situación que nos encontrábamos, apoyo de fuentes o de organismos como éste  [CIA] y otros“.

Si con esta entrevista a El País Aylwin pretende o no limpiar su imagen de cara a la historia no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que, para su desgracia, eso ya no es posible. Así como ni Pinochet ni quienes lo apoyaron pudieron ni podrán borrar que entre 1973 y 1990 Chile sufrió una dictadura, Aylwin no puede borrar su conexión con hechos muy oscuros de la historia de la DC simplemente alegando ignorancia, porque ¿qué clase de Presidente de partido fue que no sabía nada? ¿Qué clase de político es, que persiste en eludir la verdad en vez de asumirla y pedir perdón por todo el daño que sus acciones produjeron? Es hora, por el bien de la DC, de que reconozcan su pasado, porque Aylwin tendrá memoria selectiva, pero no así el resto de los chilenos.