lunes, 28 de mayo de 2012

El rugido de la Patagonia


Nuestro movimiento fue creciendo y estalló como un volcán. Las demandas de los patagones son tantas y tan antiguas que iban por abajo, como el volcán que está tapado arriba pero va creciendo en el interior, al igual que en todo Chile las peticiones iban creciendo y solo faltaba un detonante.

Durante años votamos por un candidato y por otro, les decíamos nuestras necesidades y no pasaba nada, volvíamos a creer en otro candidato que nos decía que nos iba a cambiar la vida, y al final nada. Las señoras de las poblaciones se llenaban de papeles, hacían cartas a las autoridades, pero nunca había respuesta.

Por eso en el discurso que hicimos en Mahuen dijimos ¡basta! porque no teníamos salud, no teníamos educación, todo era carísimo. Con el corazón humilde, con la verdad en las manos, rugió la Patagonia. La unidad puede más que muchas cosas, que el poder, que los balines, que las fuerzas especiales de Carabineros.

Dijimos ¡basta! a las promesas incumplidas, a la falta de educación, a la falta de perspectivas. Basta dijo la Patagonia, pero es un basta de Chile entero ya que en todas partes sentían lo mismo que nosotros, por eso nos apoyaron tanto en Santiago y otras ciudades; cuando estuvimos allá tocaban bocinas en solidaridad y la gente nos abrazaba. Conseguimos buenos resultados, pero tuvimos que luchar por ellos, y muy duramente pero siempre con dignidad.

La violencia

Cuando hablan de violencia olvidan que hay una violencia silenciosa. Existe la violencia cuando se enciende el neumático, pero esa gente no es violenta, es gente pacífica, que nunca había protestado que nunca había tenido un sí ni un no con la autoridad. Son campesinos, pescadores artesanales, mujeres dueñas de casa, que encienden el primer neumático porque están hartos de la violencia silenciosa, de la miseria, de las promesas incumplidas, de las cartas sin respuesta, de las esperanzas frustradas. La violencia silenciosa es mucho más grave que la violencia del neumático encendido.

La paz social se rompe cuando la gente deja de creer en los acuerdos. El campesino dice “cuando te doy la mano es porque te voy a vender la vaca”. Y si dice te la vendo en diez mil pesos cumple su promesa y la vende en las diez lucas, aunque alguien después le ofrezca cuarenta mil. Pero se han hecho escritos, se ha llegado a acuerdos teniendo como garantes a diputados, senadores, hasta el curita del pueblo y no los cumplen, les cambian cosas en el camino, sinónimos y antónimos y salimos perdiendo otra vez. Por eso la gente sale a la calle y dice “que venga el presidente y se pare aquí en el puente y recién nos vamos”, porque ¿a quién le creemos?

Si no recuperamos las confianzas ¿qué es lo que va a pasar? La paz social se va resquebrajando y solo se afianza si se van cumpliendo las expectativas. Este padre de todos los chilenos que es el Estado debe comenzar a saber repartir y a cumplir, el Estado debe ser protector y no represor. Decir y hacer, no como hasta ahora: dicen, luego te dan la espalda y no cumplen. Es un cambio profundo lo que necesitamos y como no vamos a vivir doscientos años, no podemos esperar.

La unidad

El nuestro fue un movimiento muy unido, pero no fue fácil ponernos de acuerdo, Cada uno tenemos nuestras propias ideas, propias fórmulas y métodos. Hasta en la casa hay divergencias y es difícil entenderse, cómo no va a haber diferencias en un movimiento tan amplio con todos nosotros, de distintos sectores de trabajo, sociales, sindicales, etc. Unos quieren la Patagonia con represas y otros sin ellas, fue difícil, pero se logró con el trabajo de mucha gente, de muchas voluntades. Nos reuníamos, nos equivocábamos, discutíamos, pero salíamos de los encuentros como un cuerpo unido y eso lo sintió la Patagonia entera. Nos atacaron señalando que estábamos divididos, como si fuera el acabo del mundo, cuando es lógico tener diferencias, somos seres humanos, todos están divididos, hasta el presidente debe discutir con su señora, no nacimos iguales, ni los gemelos son iguales.

Nosotros buscamos la unidad, desde el campo hasta el mar. Apenas hicimos el llamado empieza a aparecer la gente. La verdad es que nos pegamos un carril, dijimos van a bajar de la montaña sin que los llamemos, y lo dijimos con tanta seguridad que bajaron de la montaña y simbólicamente nos trajeron un caballo y se produce la unidad del campo hasta el mar, y los sectores intermedios, de los pueblos y ciudades también se compenetraron. Todos llegaron. Nos acusaron de estar políticamente manejados y demostramos que no era así, que no estábamos manejados por control remoto, que teníamos vida propia.

La gente está cansada de la odiosidad. Mi vecino, a pasos míos, vota por un partido, cualquiera sea, y pone su bandera de un color y yo pongo otra bandera, de otro color. Termina la campaña política y me vecino sigue allí, igual no tenemos plata para irnos. La campaña nos puso odiosos y nos peleamos, pero nuestros problemas son los mismos y no tenemos que dividirnos con banderas. Los diputados se pelean públicamente entre ellos, pero después se arreglan y nosotros, los humildes, nos tomamos la cosas en serio y quedamos divididos. Por eso con nuestro movimiento tenemos claro que se puede pensar diferente y que se puede ser potente, pero no insolente. Tenemos que dejar las pequeñas diferencias de lado. Tenemos que tener más grandeza de alma.

Las buenas ideas hay que adoptarlas no importa quien las haya dicho primero, si son buenas apoyémoslas y listo. Lo importante es que no le matemos el sueño a la gente, que las cosas se hagan, que las promesas se cumplan. Por eso decimos “¿cómo la querís? ¿la querís con mayonesa? ¡Con mayonesa te la damos!” Pero que se cumpla el objetivo. Con la gente y para la gente, que eso no sea un discurso, sino un hecho.

Tu problema es mi problema

A los patagones nos gustó mucho el lema “Tu problema es mi problema”. Con la fuerza de la unidad y con el apego a la naturaleza avanzamos. Creo que la naturaleza es harto más sabia que nosotros, yo soy muy apegado porque me crié en el campo, por eso en mi casa tengo tierra, unas plantitas y aves. Por eso digo que tenemos que andar juntos, en cardumen, en manada, en bandada. Como vuelan los cisnes, juntos, y como que se hablaran, el que va atrás pasa adelante y el de adelante para atrás y así siguen, se cubren mejor. Cuando un ave se aparta de la bandada la atacan sola y se comen a la que se apartó. Las aves pueden ser chiquititas al lado del peuco, pero son acorazadas cuando van juntas, hay un tema de fortaleza. Lo mismo pasa con las sardinas y los peces, al igual que los animales que andan en manadas y, lamentablemente, ese contexto de unidad férrea que existe en la naturaleza no lo tiene el ser humano.

Si queremos cambiar la sociedad entera, del campo hasta el mar, tenemos que luchar unidos. Hay muchas asociaciones en Chile, pero no puede tirar cada una solo para su lado. Hay que apoyarnos y no de la boca para afuera. Hay que luchar juntos, solidarizar en cuerpo y alma, compenetrados con lo que somos. La clase media y obrera somos más que las ocho familias que gobiernan Chile, que manejan lo político y lo económico. Como somos más, si nos juntamos, les haremos entender que deben ser más humanitarios. Me pregunto ¿para qué quieren tanta plata? Son dueños de los holdings, de las empresas eléctricas, de las aguas. Bromeando decíamos: los ricos van a llegar junto con nosotros donde San Pedro, van a tocar la puerta y un pescador artesanal le va a decir al colega San Pedro, “no recibas a este compadre, mira que él era dueño de todo Chile y repartió muy mal las lucas, que vuelva a la tierra a reivindicarse y haga méritos”.

Nos hemos dado cuenta que hay que afinar la guitarra de la democracia. No me refiero a un partido en específico, sino a la política, que está enferma, pero la necesitamos sana. La gente dice, los políticos aquí, los políticos allá, no voy a votar por los políticos, estoy cabreado de ellos, pero eso es grave, ya que si no votamos nosotros otros lo harán y el presidente va a salir igual, aunque sea con un ocho por ciento, por eso creo que es mejor votar, pero hay que tirarle las orejas a todos los partidos, a todos. ¿Dónde están las patrullas juveniles de los partidos? ¿dónde están los líderes del 2015, del 2025?

No puede ser que se sigan reproduciendo los mismos, el amigo, el pariente, hoy soy yo diputado y mañana va a ser mi hijo y luego mi nieto. Se pasan la posta y van siendo los mismos apellidos, repetitivos desde los tiempos de la Colonia. Evidentemente no es así como Chile debiera funcionar. Por ejemplo un presidente de una junta de vecinos, si le nace y lo hace bien, puede ser un buen político. Los partidos deben tener más trabajo en las bases, más jóvenes, que jueguen a la pelota, ciclistas, lo que sea, y que reemplacen a los actuales políticos, ya que muchos de ellos dan vergüenza. Los dirigentes de los partidos deben bajar, deben montar un caballo e ir hasta el último rincón de la Patagonia o tomar un saco de dormir y subirse a una barcaza para conocer realmente los problemas.
 
Y lo que pasa aquí es claro que pasa en todas partes, en todo Chile. A los partidos los vemos poco y para las elecciones aparecen y nos dicen “el partido decidió que vamos a tener a esta persona como candidato a diputado o a senador”, imponiéndonos las cosas. Deben consultarnos, que la gente participe es lo que realmente importa. ¿No decimos que se gobierna por y para la gente? En realidad deciden por la gente. En Santiago decidieron ponernos represas en la Patagonia, ¿se imaginan que nosotros en Aysen decidamos poner un basurero en Las Condes? ¿por qué nos hacen a nosotros lo que no les gustaría que le hicieran a ellos?

Capitalismo

Se ha gobernado condescendiente con el capitalismo, con este capitalismo que yo llamo inconsciente. Cuando te va mal eres un manso becerro pero cuando te va bien y tienes lucas, cambias a felino feroz. Hay felinos feroces que gobiernan la patria, son ocho o diez familias, allí está la gobernanza del país y ese otro montón de gente estamos descontentos, los demás estamos mal. Se ha repartido mal la torta. Cuando uno entra a Las Condes, Barnechea, La Dehesa… yo trabajé en Las Condes, fui a hacer pozos para edificios, y la primera vez que fui me dije “este es otro país”. Yo iba de la Pintana, me iba colgando en el bus, llevaba mi chuzo, mi picota, iba con mi hermano. Allí se veía claramente la brecha, era otro mundo. Si uno mirara la pantalla y en la mitad viera La Pintana o La Legua y en la otra mitad Vitacura o Las Condes, uno diría esta mitad no es nuestro país y eso hay que arreglarlo. Es una tarea de todos no solo de los gobiernos. Es una tarea de los capitalistas, los que están ganando plata tienen que ser más hermanables.

Le decimos a los capitalistas que deben pagarle bien a la nana, al que le corta el pasto, al trabajador, entonces esa gente va a hacer bien el trabajo. Si le pagan mal a un obrero, el compadre tiene que salvarse de alguna manera, un día se va a llevar los clavos y el otro día el martillo y se produce un mundo incontrolable. El marido trabaja en un lugar y la señora en otro, terminan a las cinco de la tarde pero deben hacer horas extras o ir a trabajar a otra parte ya que ese mal empresario le paga poco. Llegan a la casa a las diez de la noche y los chicos pasaron todo el día solos y como consecuencia se echan a perder los cabros.
Cuando a un país le va bien tiene que irle bien a todos, no solo a unos pocos. No pedimos que nos regalen la plata, pero sí que nos den oportunidades para salir de la miseria, para salir del piso de tierra, para ser mejores.

Le digo al capitalista: vas a tener que hacer dos cercos y vas a tener que tener perros rottweiler para que te cuiden la casa ya que los propios hijos de los trabajadores, que se echaron a perder, te van a intentar robar. Estamos en mundos diferentes, pero podemos hacerlo mejor.

La naturaleza

Hay que cuidar el entorno, el entorno no es solamente hojas o aire o plantas, también los lugareños y ellos se han olvidado de los lugareños y si esto sigue así vamos a tener un país en que cada día se va a ir deformando más el sentimiento social y cuando se deforma pasamos a esa otra situación en el mundo en que hay guerrillas, revueltas, balas, armas hechizas, que nadie quiere, y menos creo que los capitalistas quieran una situación como esa, ya que tienen buenas lucas invertidas acá.

También están las enormes diferencias en las regiones. ¿qué ha pasado con los campesinos de la zona central, de la Sexta y la Séptima región? Tuvieron que irse a la capital, a un mundo de cemento que no era el de ellos. Hemos cambiado la tierra fértil por el cemento. San Fernando era un pueblo agrícola, lo mismo con Santiago que era un hermoso valle, que ahora está debajo de las construcciones. Yo vivo en Puerto Aysén, en una toma, igual que la toma de “La Antena” y ¿quiénes viven aquí? La gente de Puerto Aguirre ya que se vinieron porque no había oportunidades y nos vamos hacinando y los pueblos que producían alimentos se van despoblando para irse a los mundos de cemento y eso pasa en todo Chile y en todo el planeta; eso es muy grave.

Chile es un país demasiado centralizado. La Constitución fue impuesta y está envejecida, tiene demasiados dolores. Muchas leyes se han quedado detenidas en el tiempo. Tenemos leyes generales, como la ley general de pesca, (bueno, en un tiempo todo era “general”), necesitamos una Constitución que sea más abierta, que de más posibilidades, que no esté, como ahora, permitiendo que un par de partidos políticos se agrupen y listo y nosotros no podemos decidir.

Descentralizar no pasa solamente por conversar el tema, hay que cambiar las fórmulas. Para que la cosa funcione tiene que haber conciencia y ley. Los políticos siempre dicen vamos a apoyar a las regiones y al final no pasa nada, en vez de disculpas necesitamos hacerlo carne, hacerlo ley. Y después hay que aplicar la ley, allí vamos a poder decir, acuérdate que con la conciencia hicimos una ley y quedó en que vamos a descentralizar, entonces descentralicemos.

Recuperar lo nuestro

También necesitamos un Chile que no privatice todo, que tenga visión estratégica. Un país que recupere lo nuestro. Lo único que tenemos hoy es una parte del cobre. ¿por qué no somos dueños también del agua, de la electricidad? ¿por qué Chile no tiene acciones en las carreteras? Las grandes lucas se las llevan los capitalistas e invierten en otra parte. Los bolivianos son dueños de sus recursos ¿por qué no nosotros? De allí parte todo, tendríamos presupuesto para la educación, la salud, tendríamos un país con un mejor desarrollo, más hermanable, más digno.

Nosotros luchamos con mucha fuerza, pero quiero hacer un homenaje a las canas, a todos los que lucharon antes, que arriesgaron más que nosotros, a muchos los torturaron y los mataron, gracias esos luchadores mis hijos hoy pueden caminar libremente por las calles.

Después de todas estas movilizaciones podemos decir que estamos contentos. Lo decimos con humildad, salimos de lo que podríamos llamar una depresión, que no se daba solo en la Patagonia sino en todo Chile, el “no estoy ni ahí”, que da lo mismo este alcalde o este otro, que no hay posibilidades de cambiar las cosas, que hay que caminar por el sendero ya trazado. Ahora los patagones tenemos otro estado de ánimo, hay un orgullo interno por haber despertado y haber dicho ¡basta! No es como nos decían, nosotros somos parte de Chile y tenemos dignidad; lo dicen los jóvenes y allí sí hay energía ellos tienen muy clara la película. Los viejos (1) hemos tenido una experiencia de 40 años, con rabia acumulada, con ideales y llegó el momento en que nos juntamos los “ochenteros”, que somos mayoría en la Mesa Social, pero los cabros ahora están claritos y ellos van a seguir el movimiento. 

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