domingo, 26 de febrero de 2012

El mapa de la concentración en Chile

El primero en criticar ferozmente la concentración —cuando no era un tema de discusión— fue el ex presidente de Copec, Felipe Lamarca. Con su célebre declaración “Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta”, en el diario La Tercera el año 2005, aludió a la complicidad entre las altas esferas empresariales y políticas para mantener un modelo que no fomenta la competencia ni impide la concentración del poder económico en pocas empresas.

El segundo fue el economista y MBA en Chicago, Manuel Cruzat, quien abordó con un escrito de dos páginas la fusión de Walmart y Falabella en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, en enero de 2008, sentando así un precedente.

El senador PPD Eugenio Tuma decidió llevar el asunto al Congreso con un proyecto de ley que está redactando y que persigue que ninguna empresa controle más del 40% de un sector. Espera presentarlo en marzo en la comisión de Hacienda del Senado que va a presidir y cuenta con el apoyo del senador PS Camilo Escalona, miembro de la comisión. “Si no establecemos medidas de verdad en pro de la libre competencia esto va a seguir concentrándose y los consumidores van a seguir sufriendo los abusos de quienes tienen el poder. No quiero toparme tampoco con la sorpresa de que una empresa compre a la otra y se termine la competencia”. La que supere el límite del 40% tendrá que vender en un plazo determinado el excedente de su participación.

Cruzat plantea que cualquier fusión debiera, por ley, ser revisada antes por la Fiscalía Nacional Económica o el Tribunal de Libre Competencia. Al respecto dice: “Hoy las empresas no están obligadas. Embotelladora Andina y Polar no lo están haciendo, porque dicen que abarcan áreas geográficas distintas, lo que no es estrictamente correcto, ya que se va a formar un duopolio con CCU (grupo Luksic)”.

Andina —de propiedad de José Said, la sucesión de su primo Jaime, José Antonio Garcés y Alberto Hurtado— y Polar, controlada por Eduardo Chadwick, van a concentrar el 72% de las ventas de las bebidas de The Coca Cola Company. Sumando sus áreas de distribución cubren desde Antofagasta a Magallanes.

Los “polios”

Las colusiones de Cruz Verde, Salcobrand y Ahumada para subir los precios de 206 remedios y de las avícolas Agrosuper, Ariztía y Don Pollo para repartirse el mercado fijándose cuotas de producción, pusieron los ojos de los chilenos y de las autoridades en las consecuencias que trae la concentración.

Porque en Chile la mayor parte de los mercados está en manos de tres empresas. “En la universidad me enseñaron que cuando había una sola se llamaba monopolio; cuando había dos era un duopolio y cuando eran más se llamaba oligopolio. Y aquí estamos en los ‘polios’ tanto en la política como en la economía”, dijo Lamarca en aquella entrevista que provocó la irritación del empresariado y que le costó no ser nombrado en los directorios que le habían ofrecido.

El mapa de la concentración —que muestra un informe de los abogados Ramón Briones y Hernán Bosselin y el economista Cristián Briones Montaldo— da cuenta que no más de tres actores controlan más del 50% de los mercados donde participan.

De la docena de bancos que opera en el sistema financiero, el español Santander, Chile (grupo Luksic y Citibank) y BCI (Luis Enrique Yarur) concentran el 52% del crédito. Tres de las cinco isapres —Banmédica (Eduardo Fernández León, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín), Consalud (Cámara Chilena de la Construcción) y Cruz Blanca (José Said y fondo Linzor)— controlan el 64% de las prestaciones de salud.

De la seis AFP, Provida (del banco español BBVA) y Habitat (Cámara Chilena de la Construcción) concentran el 63% de los afiliados. En las telecomunicaciones existen tres operadoras de telefonía móvil —Movistar, Entel (grupo Matte y Eduardo Fernández León) y Claro del mexicano Carlos Slim— que se reparten el 99,8% del mercado. Mientras, VTR —cuyo 20% está en manos de Álvaro Saieh y el resto en poder de la norteamericana Liberty Global Inc— posee el 54% de la televisión por cable. Movistar —ex Telefónica— el 56% de la telefonía fija. En internet inalámbrica se repiten Movistar, Entel y Claro, como únicos proveedores. Y en fija, Movistar y VTR tienen un 83% del mercado.

El sector que ha sufrido el mayor grado concentración en el último tiempo es el supermercadista a raíz del ingreso de Alvaro Saieh, quien partió comprando Unimarc y sumó cadenas regionales gracias a lo cual alcanzó una cuota del 24%. Aún así, sólo dos —Líder (Walmart y Nicolás y Felipe Ibáñez) y Cencosud (Horst Paulmann)— suman un 64% de las ventas.


Otro mercado altamente concentrado es el forestal: el 94% de la producción está en manos de CMPC (Eliodoro, Bernardo y Patricia Matte) y Celco (sucesión de Anacleto Angelini), cuya matriz, Copec, es el principal actor en la distribución de combustibles con un 63,6%.

“El argumento de que a mayor escala obtienen menores precios y que, supuestamente, ese beneficio se traspasa a los consumidores no ocurre por la falta de incentivos. Una vez que son pocos ¿qué incentivos tienen para traspasar esos menores costos?”, se pregunta el economista Cruzat, convertido en el guardián de la libre competencia.

Él, su hermano, el abogado Gonzalo Cruzat, junto la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus) se opusieron a la fusión de Lan con la brasileña Tam, sin éxito. Actualmente, Lan (familia Cueto y Liliana Solari, socia de Falabella), controla un 49,5% de los vuelos internacionales y un 79% de los nacionales.

Otro mercado altamente concentrado es el forestal: el 94% de la producción está en manos de CMPC (Eliodoro, Bernardo y Patricia Matte) y Celco (sucesión de Anacleto Angelini), cuya matriz, Copec, es el principal actor en la distribución de combustibles con un 63,6%.

“Cuando hay dos actores en la operación de bosques y una persona va a vender sus árboles va a enfrentar un precio bastante influido por las condiciones que ofrecen CMPC y Celco. Cualquiera puede decir que pueden exportar, pero sucede que no tienen un aserradero”, sostiene Cruzat.

¿Cómo se llegó a esto? “Fue un proceso gradual: todos afirmaban que como somos un país chico las empresas tenían que consolidarse para competir interna y externamente. Las fusiones se celebraban y no se analizaba, porque había una autoridad laxa, lo que iba a implicar para el país”, concluye Cruzat.

Ximena Pérez, El Mostrador, 15 de febrero de 2012

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