jueves, 17 de noviembre de 2011

“Es mentira y está probado que subir los impuestos hace caer la inversión”

Eugenio Figueroa, académico de la Escuela de la Economía Universidad de Chile, propone hacer una reforma tributaria sencilla pero al hueso del sistema: terminar con el principal foco de elusión de los sectores más acomodados, que crean sociedades de papel y hacen engordar empresas a costa de utilidades por las cuales no han pagado impuestos. Figueroa aprovecha de derribar un mito: la estructura tributaria chilena es tan pro empresa que, según sus cálculos, las firmas que obtienen hasta un 15% de utilidades no pagan impuesto. Ello, gracias a las exenciones tributarias.

Dos académicos de la Escuela de Economía de la Universidad de Chile -Eugenio Figueroa y Ramón López- presentaron a comienzos de noviembre una propuesta de reforma tributaria que podría beneficiar al Estado chileno con una recaudación de al menos 10 mil millones de dólares adicionales. De paso, permitiría terminar con una de las formas preferidas de elusión tributaria del 5% más rico de la población: el no pago de impuestos por utilidades que no se retiran, pero se usan en compra de acciones, autos; o inflando empresas, para luego venderlas sin haber pagado nunca lo impuestos por una parte de las rentas obtenidas en el negocio.

Cada vez que se propone un cambio tributario en Chile, buena parte de los grandes empresarios se oponen planteando que afectará la inversión. En esta entrevista, el profesor Eugenio Figueroa, uno de los autores de la propuesta, explica por qué ese argumento constituye un mito y aprovecha de hacer un contundente mea culpa por los silencios del mundo académico en estos debates cruciales para el país.

-Uno de los diagnósticos que ustedes hacen en su estudio es que el sistema tributario chileno incentiva la elusión. ¿Puede explicar cómo ocurre esta elusión y quiénes la realizan?

Bueno, eluden fundamentalmente aquellas personas que tienen intereses en las empresas, y que por lo tanto, tienen acciones en ellas. Estamos hablando del decil más rico de la población, y fundamentalmente dentro de éste, el 5% más rico, que son los que tienen más acciones. Ahora, ¿por qué eluden?: porque la ley se los permite. La ley establece que las empresas tienen que pagar por sus ganancias un impuesto que tiene dos niveles. El primero es el impuesto de primera categoría, y ahí se paga 20%. Luego, los dueños de esa empresa deben pagar el impuesto global complementario, que es hasta un 40%, dependiendo de los ingresos de la persona. Pero la ley dice que este último impuesto usted lo tiene que pagar cuando retire las utilidades. Entonces, qué hacen las personas para eludir ese pago: no retiran las utilidades. Así, éstas se van acumulando y acumulando. Por ejemplo, el dueño de una compañía puede acumularlas en su empresa y con ellas compra autos, vive de las utilidades, tiene un muy buen pasar y va siempre postergando el pago por esas utilidades, lo que significa mucha plata, porque es como que le dieran un crédito gratis. Y por último usted puede vender su empresa, y como la plata está metida en la compañía, ésta vale más. Usted entonces vende la empresa, y la vende por un valor mayor, se echa la plata al bolsillo y las ganancias de capital no pagan impuestos en este país, entonces ahí se hace la ganancia y nunca pagó el impuesto. Otra cosa que se hace es acumular esa plata, hacer que ésta aumente, entonces después toman la plata y compran acciones de la empresa. O sea, la empresa compra acciones de sí misma. Entonces el precio de la acción sube. ¿Y qué hacen los tipos después? Venden sus acciones a un valor más alto y ganan plata por ese lado. Hay muchas triquiñuelas.

 -¿Desde cuándo existen estas prácticas?

Esto está permitido. La idea de que uno pudiera pagar el global complementario cuando retirara las utilidades, tenía como objetivo que las empresas tuvieran más capital y pudieran invertir más. Pero, ¿sabe usted cuánto hay hoy día acumulado en utilidades “no retiradas”, es decir, en utilidades por las que no se ha pagado la segunda parte del impuesto a las ganancias de las empresas?: 200 mil millones de dólares. Lo mismo que el Producto Geográfico de Chile.

-¿Ese es el total de platas retenidas en las compañías?

Sí.

-¿Y sabemos cuáles son las compañías que más retienen?

Se puede saber. Están en el Fondo de Utilidades Tributarias. Ahora, lo importante, la clave de lo que hay que entender es esto, es que por esta estructura que tiene la tributación en Chile, y por las deducciones que se hacen al capital -la depreciación acelerada, el descuento de los gastos de capital- el sistema impositivo existente para las empresas en Chile es un sistema neutro a la inversión.

-Es un paraíso más bien…

Es neutro en el sentido de que si usted sube la tasa de impuestos, en general no afecta la inversión, porque toda esta estructura, como está formada, le permite a las empresas no pagar impuestos si tienen utilidades de hasta 15%. Esto quiere decir que usted paga después del 15%. Entonces, si un extranjero quiere instalar una empresa en Chile, por ejemplo, pues bien, tiene garantizado que no va a pagar impuestos hasta el 15% de ganancias.

-¿Qué otros países ofrecen esos niveles?

Los niveles internacionales con los que se calcula el retorno del capital son de alrededor de 10%. En Chile, en cambio, aseguramos un retorno de 15%. Lo importante aquí entonces es que es mentira, y está probado empíricamente, que subir los impuestos hace caer la inversión.

-¿Me puede explicar entonces por qué nos hemos tragado ese discurso por años?

Porque estas cosas las manejan los grandes poderes económicos, que manejan a su vez la información y los medios de comunicación.

Un impuesto único

-¿Cuál es la reforma tributaria que ustedes proponen?

Nuestra propuesta es un impuesto único a las ganancias y contra utilidades devengadas, o sea, generadas. Es simplemente que se paguen las mismas tasas de Global Complementario, pero en el momento que se generen las utilidades. Eso significa ni una vía para que usted pueda acumular y postergar el pago. La reforma que proponemos integra el Impuesto de Primera Categoría y el Impuesto Global Complementario en una sola categoría. A este nuevo impuesto lo llamamos Impuesto Único a las Utilidades (IUA). El IUA recaería sobre las utilidades devengadas sin alterar la tasa actual ni otras deducciones impositivas, como la depreciación acelerada y otros beneficios que las empresas gozan actualmente. Este cambio cerraría uno de los espacios tributarios más utilizados por los sectores de altos ingresos para eludir impuestos: la creación de “empresas de papel” a través de las cuales cobran ingresos de trabajo y los transforman en utilidades.

-También proponen disminuir el IVA
 
El problema del IVA es que es uno de los impuestos más regresivos que hay. Es regresivo porque la gente más pobre paga todo. O sea, ¿cuál es el impuesto real de la persona que tiene solo para comer? El IVA de 19%, que se lo quitan inmediatamente. A través de los cambios que proponemos al Impuesto Global Complementario, se podrían recaudar unos 10 mil millones de dólares más y con eso podríamos reducir el IVA hasta 10% ó 12%, lo que tiene un efecto redistributivo tremendo. 

-Ahora, esta reforma tributaria que proponen está pensada para hacer que paguen las grandes empresas, ¿o no?

Claro, a las Pymes nosotros las dejamos fuera, porque la pequeña empresa sí tiene restricciones de liquidez. Cuando piden un crédito les exigen colaterales, les piden cien mil cosas, entonces esto les permite tener un margen de utilidad.

-¿Cuál es la contribución de su propuesta en términos de equidad?

Los 10 mil millones de dólares adicionales que se recaudarían cada año permitirían financiar de manera permanente los gastos para satisfacer las actuales demandas por mejor Educación y Salud, así como programas sociales de pobreza. El gran problema que tiene este país es el desarrollo de capital humano y para que ello se produzca –y está probado en todos lados- tiene que haber inversión en Educación, en Salud, y eso fundamentalmente se hace a través del Estado. Quien diga lo contrario, miente. No vengan aquí con que la Salud y la Educación son fantásticas en sistemas privados. No existen sistemas privados de Educación y Salud buenos en el mundo. Existen sistemas buenos que combinan la provisión privada y pública, pero solo con el aporte privado no existe. Hay que aumentar fuertemente la inversión pública en Salud y en Educación para que pueda llegar a las capas más bajas y aumentemos el capital humano. ¿Por qué en este país tenemos todo concentrado en industrias primarias?, ¿por qué no tenemos capital humano para desarrollar las otras industrias, la economía del conocimiento? Bueno, no tenemos capacidad, no hay investigación, no hay profesionales, no hay científicos, no hay ingenieros. El cambio tributario que proponemos prácticamente duplicaría los ingresos anuales por impuesto a la renta: de alrededor de US$12.000 millones a cerca de US$22.000 millones. Esto significa aumentar los retornos tributarios totales en un 25 por ciento.

Académicos "capturados"

-Las reformas que usted propone parecen de sentido común a estas alturas. Sin embargo, hace pocos años eran tema tabú, sobre todo en el mundo académico, donde prácticamente no existían estudios sobre elusión tributaria, por ejemplo. ¿Cuál es la deuda que tiene la academia en ese tipo de debates? 
 
Mire, el gran problema es que nosotros estamos capturados, las universidades están capturadas. ¿Qué cree usted que me diría una empresa minera si le digo que quiero estudiar las rentas de las mineras? O si me dan recursos, ¿puedo sacar las conclusiones objetivas? No, me acabo como profesional y como economista. Porque me tildan de revolucionario, comunista, lo que sea. Por decir simplemente las verdades más claras y prístinas para cualquier economista. No hay plata para estudiar las cosas que el país necesita que se estudien y uno diga lo que se debe decir. Esta universidad era distinta hace 30 ó 40 años, y ha ido perdiendo esa libertad. Eso le ha pasado a todas las universidades del país, y se lo digo yo que soy un liberal absoluto. Creo absolutamente en el mercado. Estudié en la Universidad de Maryland, que es una universidad absolutamente neoclásica. ¿Qué se necesita? Generar una academia que esté financiada independientemente de los poderes económicos. 

-De acuerdo a una reciente investigación publicada en CIPER, los principales donantes de las universidades de Chile y Católica son empresas mineras: Escondida, BHP Billiton y Los Pelambres, de los Luksic. Incluso más: el Centro de Minería de la Universidad Católica lleva el nombre del fallecido patriarca de lo Luksic. ¿Tienen independencia esos académicos al realizar investigación en temas mineros?

Pierden independencia, en eso no hay vuelta. La pierden directa o indirectamente. Mire donde está la gente de la Concertación, vaya a ver cuántos están en los directorios de las grandes empresas. ¿Dónde están los subsecretarios del gobierno anterior? En BHP Billiton y otras empresas similares. Muchos de ellos están bien evaluados porque se portaron bien y cuando había que hacer ciertas cosas, poner una regulación, por ejemplo, miraban para el lado. Eso es normal, es humano. Es así y va a seguir siendo así mientras seamos seres humanos. 

-Y mientras no exista mayor transparencia, control y rendición de cuentas, que es lo que ocurre en Chile.

Somos un país muy chico, muy concentrado. Aquí, en nuestra Facultad de Economía sacamos cuentas del nivel de concentración y resulta que el 1% de la población se lleva el 17% del ingreso per cápita. Solo Estados Unidos tiene un poco mas de concentración que Chile. Otro cálculo que hicimos fue el siguiente: las cinco personas más ricas de Chile obtienen los mismos ingresos que se llevan entre 5 y medio y 6 millones de chilenos. Es decir, cada uno percibe el ingreso equivalente a más de un millón de personas.

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