martes, 11 de octubre de 2011

El grito de Estados Unidos





¡Somos el 99%! Luego extendían sus dedos índices y apuntaban azarosamente hacia algunas de las personas que curiosas se posicionaban en las veredas. Las declaraciones de los candidatos republicanos a las primarias para las futuras elecciones presidenciales de Estados Unidos no han sido afortunadas. El domingo habían señalado que el llamado Movimiento del 99% pretendía colocar a unos estadounidenses contra otros, que era una demostración de envidia hacia quienes tienen éxito en la vida, o una especie de socialismo sesentero. El sábado en Washington las botas de soldados estadunidenses muertos en Iraq eran colocadas en otras veredas, mientras eran rodeadas de carteles exigiendo el fin de la guerra y el final del gasto público en todos los frentes de guerra que mantiene actualmente la política exterior norteamericana. 

Ayer era feriado. Mientras la colonia italiana realizaba una que otra manifestación de orgullo por el “descubrimiento” de América, una señora de más de setenta años sostenía un cartel diciendo que Colón fue el primer indocumentado en América, y que era el día de la invasión. Los mensajes se multiplican. Es rabia, impotencia añeja y savia nueva. Las carpas multicolores alojadas en frente de la Reserva  Federal de Boston sostienen hace varias semanas un lienzo que dice “Occupy Boston…”, el llamado español a ocupar las plazas, concepto que tiene a decenas de ciudades movilizadas en todo Estados Unidos en este momento. 

La desorientación de la clase política de Estados Unidos no es extraña a la de las movilizaciones en España o en Chile. La detención de más de 700 personas en el puente de Brooklyn en Nueva York reafirma cómo nuestros Estados han asumido el rol defendido por los teóricos neoliberales… el Estado debe esencialmente asegurar la seguridad pública, y nada más. Represión… y creatividad como respuesta. Ayer la plaza ocupada de Boston mostraba su new look… vallas papales para impedir el crecimiento poblacional de la Toma. Entonces los manifestantes colocan nuevos carteles agradeciendo irónicamente al alcalde y a la policía de la ciudad la instalación del nuevo “estacionamiento de bicicletas”. Una joven juega con pompas de jabón enormes, que se deslizan suavemente junto a la Toma. De vuelta en la marcha realizada en la tarde de ayer, mientras en Chicago el sindicato de profesores conducía una marcha por las calles de la ciudad, en Boston una banda de músicos viejos animaba y hacía danzar a los más jóvenes.

¡Stop the war, tax the riches! Y se rompe el siempre siniestro silencio de los medios. Los análisis de la prensa comienzan a profundizar un poco más en los noticiarios de la noche. Alan Grayson, representante demócrata del Estado de Florida, enfrentó las voces críticas conservadoras, planteando la absoluta falta de rendición de cuentas en el sistema financiero, mientras duele el desfile de los números acerca de la enorme inequidad de Estados Unidos, el cual se ubica en el 5° lugar en el mundo. Una realidad demasiado similar a la Brasil, Chile y de buena parte de América Latina… ¿no es acaso la desigualdad la que ha llevado a intentar las vías alternativas de nuestros países? ¿no es acaso esta la madre de la indignación del mundo?
Michael Moore finaliza hace un par de año su documental “Capitalismo. Una historia de amor” acusando y denunciando nuestros límites de aguante por la situación… ¿cómo el 99% de la población soporta la dominación y explotación ejercida por el 1% más rico del mundo? Pregunta profética. Tal vez la solución esté en tomar los camiones de los bancos y dirigirse a ellos exigiendo como Moore la devolución de “nuestro dinero”… nuestro dinero que ha salvado una y otra vez la ambición enfermiza de unos pocos. 

Jorge Inzunza H.
Programa EPE - FACSO U. de Chile
Doctorando en Educación UNICAMP Brasil

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