martes, 9 de agosto de 2011

Mérito y lucro en educación: una siniestra sociedad anónima

Desde los inicios de la República se ha escuchado la defensa del mérito como energía movilizadora de la sociedad. La escuela se erigió como institución social que mejor permitía “reconocer” los esfuerzos individuales, y en virtud de ellos generar las recompensas “justas” para cada uno. Sin embargo, en esos comienzos republicanos no estaban considerados indígenas, pobres, mujeres, ni personas con necesidades educativas especiales, entre otras. La ideología del mérito ha tenido desde su origen una fuerte correlación con la posición económica de las familias, y me atrevo a decir, que hoy eso sigue siendo así.
 
El hecho que hoy el 56,7% de nuestros estudiantes estén asistiendo a algún tipo de escuela privada –sea o no con subvención estatal-, y que el 100% de los estudiantes de educación superior asista a instituciones de educación superior privadas habla de una distorsión que nos separa radicalmente de los países llamados “desarrollados” y de los considerados “en vías de desarrollo”. En este sentido, coincido con el planteamiento de la OCDE (2009) cuando observa la inexistencia de oferta pública en educación superior en nuestro país.
 
La defensa del carácter público de las universidades del Consejo de Rectores –CRUCH- es legítima, sin embargo ésta representa más una aspiración, basada en el carácter histórico de ellas, que una realidad. Las universidades del CRUCH no son públicas debido al esquema de financiamiento que las asfixió, y aparecen hoy entregadas a dinámicas de venta de productos a la empresa privada. El mismo Estado chileno, desde su secuestro en la década de los 80, ha preferido transformar el sistema educativo –la “isla de socialismo” según Milton Friedman- en agentes anti-democráticos que compiten en el mercado. Escuelas e Instituciones de Educación Superior deben desplegar estrategias de marketing para la atracción de clientes e inversionistas para crecer y aplastar al rival.
 
Y claro, la consecuencia más evidente ha sido el debilitamiento de lo público. La Concertación no pudo (¿ni quiso?) detener esta oleada privatizadora, convencida en que la disminución del gasto en educación era una buena forma de tener una “buena imagen país”, si las familias podían pagar (endeudarse), entonces ellas tenían que participar pagando por la educación de sus hijos e hijas.
 
Los resultados están a la vista. Tuvimos miles de estudiantes en las calles en 2006 y miles este 2011, reclamando por un simple hecho: En Chile la Educación es una Mercancía. Si los estudiantes avanzan en el sistema educativo según la capacidad de compra y endeudamiento de sus familias, si ellos y ellas quedan amarrados por las altas tasas de crédito, ¿dónde queda entonces el discurso del mérito?
 
El mérito es un discurso seductor para nuestras clases medias, siempre lo ha sido. Éste promete que nuestros/as hijos/as tendrán un “buen ambiente” (que no es más que clasismo trasnochado), y que la calidad será buena… aprenderán inglés y tendrán buenos resultados en el SIMCE de lenguaje y matemáticas. Sin embargo, creo firmemente que una sociedad no depende de los éxitos de unos pocos que triunfan en base a su mérito adquirido a crédito –y de su contraparte el fracaso escolar masivo-, sino más bien de la capacidad de conjunto para enriquecer el grupo social como un todo.
 
Mi propuesta apunta a refundar la educación pública, que hoy no existe, y hacer de cada escuela un polo de excelencia democrático para todos y todas, y no sólo para la población usualmente entendida como en “edad escolar”, sino para todas las edades sin distinción. El acceso a esta educación debe ser gratuito, y con fuertes conexiones con los territorios, desafiándose a vincularla con el trabajo y el quehacer local. Creo que esta es la única salida a las trampas tendidas por las sociedades anónimas que lucran con el derecho a la educación de nuestro país.

Jorge Inzunza Higueras
Campinas, 30 de mayo de 2011
  
Referencia
OCDE y BIRD/Banco Mundial (2009): La educación superior en Chile, traducción del Ministerio de Educación de Chile, en http://www.opech.cl/educsuperior/politica_educacion/la_es_en_chile_ocde.pdf, extraído el 08 de mayo de 2010.

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