miércoles, 8 de junio de 2011

Los indignados turcos se movilizan a cinco días de las elecciones generales

¡Basta! Esta palabra también está en la boca de los jóvenes turcos que desde hoy se encuentran acampados en la plaza de Taksim, en el centro de Estambul. Armados con sombrillas para cubrirse del sol del medio día, botellines de agua y mantas para pasar la noche, los indignados turcos planean tres días de protesta contra la precariedad laboral, el paro y el control de las universidades. Por ahora tan solo unas decenas acampan en la plaza. Sami Bayram, estudiante de cine e indignado, cuenta que no esperan la intervención de la policía, conocida en Turquía por sus modos violentos, ya que la manifestación es legal y que se retirarán el sábado, jornada de reflexión antes de la cita electoral de este domingo.

Los indignados de Estambul deben su movimiento a las manifestaciones del mes pasado en España. Miguel León, estudiante de Erasmus en Estambul, explica que los jóvenes turcos les contactaron durante las jornadas de protestas que el movimiento 15-M Turquía organizó en esta ciudad hace unas semanas. "Nos preguntaron por el movimiento, la organización y las reivindicaciones, luego se pusieron ellos manos a la obra". Ahora Miguel desafía el sol del mediodía con una pancarta en español en la que se lee "España, mira, Estambul también se anima". El resto de las pancartas recuerdan que después de Túnez, Tahrir y la Puerta del Sol ahora es el momento de Estambul. "Representamos a los 350.000 nuevos graduados en paro, a los que no pueden costearse una educación por las tasas universitarias, al 20% de paro juvenil", explica uno de los organizadores.

Turquía tiene una de las poblaciones más jóvenes del mundo. Cerca del 60% de sus habitantes tiene menos de 30 años, lo que significa que casi la mitad de los 50 millones de electores llamados a votar este domingo están en esta franja de edad. Sin embargo, los jóvenes turcos no se sienten representados por sus políticos. Según la columnista Ayse Karabat, el porcentaje de la juventud implicada en la política activa es mínima, y "sin embargo la juventud turca está lejos de ser apolítica". Muestra de ello son las constantes manifestaciones en Estambul y Ankara contra las últimas medidas del Gobierno, como la censura en internet o las restricciones en el consumo de alcohol.

"Los partidos nos ofrecen soluciones a un problema determinado que concuerda con su ideario político, pero no tienen un programa consistente para la juventud", explica Fatih Durukan, graduado de la universidad de Estambul y actualmente en paro. Y es que como explica Durukan, los tres grandes partidos turcos exponen en sus programas propuestas muy concretas, aunque limitadas, para los menores de 30 años. La promesa de los socialdemócratas del Partido Republicano del Pueblo (CHP) es la abolición del servicio militar obligatorio y su transformación en un Ejército profesional. El partido nacionalista MHP, por su parte, planea convertir el Ejército turco en el tercer mayor del mundo, pero a cambio promete a los jóvenes suprimir los exámenes de acceso a la universidad. Esto haría que una mayor cantidad de sus votantes, por lo general gente de clase media baja, tuvieran acceso a estudios superiores, con lo que conseguirían reducir su servicio militar de 15 a seis meses. Finalmente el partido en el Gobierno, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), promete mejores programas para el estudio de lenguas extranjeras y un aumento en el número de titulados universitarios.

Reivindicación por la autonomía universitaria

Pero ninguno se atreve con el gran enemigo de los jóvenes: el paro. A pesar del crecimiento sostenido que ha experimentado Turquía en los últimos nueve años, el desempleo juvenil es del 20 %, casi el doble de la tasa nacional. Según el economista Emre Deliveli, la rigidez del mercado de trabajo turco y una enseñanza universitaria escasamente orientada al mercado laboral estarían en el origen de este problema. "Además, el coste de contratar a un trabajador es muy alto en Turquía, más que su sueldo, lo que hace que muchos jóvenes acepten trabajar sin contrato", explica.

Las desigualdades educativas entre las escuelas públicas, sobresaturadas de alumnos y con pocos medios, y las privadas son otra de las preocupaciones de los indignados de Taksim, que también cargan contra la falta de autonomía de las universidades. Y es que en Turquía la educación superior está en manos del Consejo Superior de Educación (YÖK), que desde el golpe de estado de 1980 se encarga de supervisar los planes de estudios y velar por la aplicación de la prohibición del velo en sus establecimientos, entre otras competencias.

Naciones Unidas, en su informe de 2008 sobre la juventud turca, instaba al país a "aprovechar con eficacia su oportunidad demográfica". El informe enfatizaba la importancia de la educación igualitaria y la puesta en valor de los jóvenes turcos bajo el peligro de que "el desempleo, la pobreza y el descontento social se instalen en la sociedad". Los indignados de Estambul representaran esta juventud a la que se le están privando de oportunidades y que durante tres días pedirá a sus gobernantes que no den la espalda a los problemas de casi 40 millones de jóvenes.

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