domingo, 10 de abril de 2011

El SIMCE y la fractura social

En Slumdog millonaire (Danny Boyle, 2008) el protagonista Jamal Malik nos hace recorrer una sucesión de recuerdos agridulces en el contexto de su participación en el globalizado concurso ¿Quién quiere ser millonario? La cuestión de fondo es cómo un joven pobre era capaz de reconocer preguntas que no eran fáciles para “su nivel”. A lo largo de la película descubrimos que no eran las enseñanzas escolares la que lo habían conducido a acertar con las respuestas, sino sus experiencias de vida en las calles de la India. Deambulan en mi cabeza algunas imágenes de esta película cuando escribo esta columna sobre el SIMCE.

No quiero hacer una lectura ingenua de los resultados del SIMCE entregados esta semana. Quedarse en la superficie sería contentarse con el aumento de unos puntos en la prueba de lenguaje, con la disminución de la “brecha” entre estratos socioeconómicos, y con el aumento del rendimiento de las escuelas municipales y particular subvencionadas (todo esto en el 4° básico). Sumergirse a un nivel más oscuro, peligroso y sin oxígeno, sería preguntarse qué pasa en el 2° año medio, por qué la brecha aumentó, por qué persiste la brecha de género, y por qué las matemáticas no varían desde hace más de 11 años. 

Quiero pensar este SIMCE desde la óptica de las Ciencias Sociales y Humanas, y desde las Políticas Públicas, esto significa escapar del análisis de la Economía y las Ingenierías que han tendido a monopolizar el debate. 

Una primera discusión es sí la numerología anual que entrega el SIMCE nos dice algo de las escuelas o no. Y aquí podríamos responder lo que decimos cuándo se responde que los test de inteligencia miden… lo que miden los test de inteligencia, es decir, los puntajes SIMCE no dicen más ni menos que lo que miden: el rendimiento en unas habilidades acotadas en unas asignaturas acotadas. Nada nos dicen por lo tanto, de cómo se producen esos puntajes, cómo son las escuelas, cómo son los alumnos y alumnas, y no nos dicen eso, porque no es un objetivo de estas pruebas realizar un análisis cualitativo de la realidad. El SIMCE es un esfuerzo de síntesis que encasilla, categoriza y selecciona a las escuelas según un solo criterio: el rendimiento a una prueba estandarizada. 

Lamentablemente el SIMCE se ha transformado en principio, medio y fin. El puntaje ha sido exorcizado de su contexto original y parece decirnos “la verdad” única y fiel de nuestra educación. Es así como muchas escuelas vuelcan sus esfuerzos a restringir sus propuestas curriculares y en  seleccionar sólo a los “buenos” alumnos/as, expulsando a los “malos”… 

El SIMCE es hoy uno de los mejores indicadores de la segregación escolar. Pierre Bourdieu nos mostró cómo los sistemas escolares eran unas máquinas eficientes para naturalizar el orden social, es decir para no cuestionar mayormente por qué unos acceden con cierta facilidad a las mejores posiciones, mientras otros se quedan atrás. La meritocracia, tan defendida en Chile, tiene un sospechoso correlato con los niveles socioeconómicos de los alumnos/as, mientras más abajo nos ubicamos, el ascensor social que nos mueve parece estar más roído y oxidado. Así, las evaluaciones, el examen, siguiendo a Foucault son instrumentos para el control social que permiten justificar una relación de poder.

El SIMCE chileno nos revela una triste realidad. A medida que nuestras niñas y niños avanzan a través el sistema escolar la brecha de resultados aumenta progresivamente, correlaciona con la alta selectividad del sistema que para la educación media separa por un lado a las escuelas privadas, algunas particular subvencionadas (para los sectores medios, medios-altos), los liceos municipales emblemáticos y los ahora liceos de excelencia; y por otro, los liceos técnico-profesionales, particular-subvencionados (de sectores medio-bajo y bajo), y buena parte de los municipales.  

Uno de los elementos motores de la selectividad, y lo revela justamente el SIMCE, es la enseñanza de las matemáticas. Lo que en otras épocas de nuestra historia fue el aprendizaje de las lenguas extranjeras como factor de distinción, hoy parecen ser las matemáticas. El estancamiento creo que habla del rol social de esta disciplina en el sistema educativo y social. Y aunque lamentablemente han sucumbido las humanidades y las artes, sin embargo, esta debilidad no ha sido suficiente para que las matemáticas se aprendan más en las escuelas. Quizás aprenderlas mejor significaría poder analizar mejor las estadísticas, aprender a razonar mejor sobre la cientificidad de los discursos que se venden. 

La alerta que levantan los resultados del SIMCE es una y otra vez parte de los márgenes del análisis de política educativa. Esta fractura social se amplifica en un sistema escolar que persistentemente parece innovar en mejores formas de filtrar, anulando el esfuerzo de nuestras hijas e hijos más pobres. 

Jamal Malik nos queda en la retina representando el saber producido en el dolor de las vidas pobres despreciadas. Su triunfo enfrenta la desconfianza de los otros. 

Jorge Inzunza H.
Campinas, 11 de abril de 2011   

5 comentarios:

  1. Hola Profesor, mi nombre es Pablo Abarca de Psicoloia de la Universidad de Chile (amigo de Coni y Caro), ojala me recuerde.

    Esta pelicula qe menciona y la vida de Jamal en particular me remite a considerar tbn, sin dejar de lado lo expuesto, en el problema de la significatividad de los aprendizajes.
    ¿Hasta qe punto los contenidos qe se espera aprendan los niños en nuestras escuelas implican realmente un aprendizaje significativo para ellos? ¿En que medida existe un compromiso mas alla de las voluntades politicas y del papel para generar reflexion, comprension y critica del mundo, y aun mas, sujetos activos?

    Temas como la didactica, las nuevas metodologias de enseñanza, las escuelas alternativas, o cualquier vision diferentes de la enseñanza y del mundo mismo, se contraponen y chocan violentamente y se pierden cuando existe mediciones estandarizadas que nada tienen qe ver (ni le simporta) con aspectos cualitativos.

    Creo qe todos estaremos de acuerdo de qe en nuestras vidas hemos aprendido muchisimo mas de nuestros compañeros de clase, de algun amigo, o de algun profesor fué más allá de todo y se arriesgó para hacernos mejores.

    En momentos de elecciones en Perú, de Ollanta Humala, pienso en porqé se sigue enseñando tan gloriosa y constantemente el combate naval de Iquique, porqe nos sigue dando vueltas en la cabeza, por jamás abandona las aulas. Y la respuesta es clara: a "ellos" si les debe parecer un aprendizaje significativo para nuestros niños, y la television y los demás espacios de socializacion manejados por "ellos" hacen qe así sea.

    solo espero qe nuestros aprendizajes y enseñanzas estén marcadas por una nueva idea de mundo y por un interes y amor real por ello, y no por el trauma y las heridas, como en la vida de Jamal.

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  2. Gracias Pablo por tus comentarios, claro que me acuerdo de ti y de nnuestras clases hablando de educación. Excelente aporte, precisamente la primera vez que vi Slumdog Millonaire pensé justamente en lo que acabas de señalar, la película habla justamente del aprendizaje significativo, y pone en tela de juicio lo valorado, lo reconocido por el sistema (y sus evaluaciones). Este aprendizaje es localizado, idisincrático, muchas veces único... y no debe invisibilizarse.

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  3. Al leer tu columna, también pensé en qué pasa con los aprendizajes significativos, porque una de las propuestas de la película es mostrar cómo aquel aprendizaje que adquirimos a lo largo de nuestra vida se transforma en nuestro capital y aquello que nos diferencia de otros, me hiciste recordar algo que me impactó me parece que fue en una clase del Profesor Redondo, respecto de un estudio que señalaba cuánto era lo que aportaba la escuela a un individuo y en porcentaje era poco, a diferencia de lo que uno podía estimar o desea que la escuela aporte, sin embargo, lo que más aportaba era aquello a lo que podía acceder en el cotidiano, en donde la escuela no está presente, ahora en la película un chico con una infancia feroz, logra ganar el concurso, mostrándonos también que son muy pocos los que pueden acceder a cambiar su vida y cómo también se lo escuché al mismo profesor son o somos parte de un error estadístico.
    Saludos.

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  4. Gracias Alicia por tu comentario. Efectivamente Jesús sostiene en sus trabajos sobre el SIMCE y la extinguida PAA, que el aporte de las escuelas se minimiza ante los factores de contexto, y además que las escuelas públicas resultaban ser mucho más efectivas, considerando sus condiciones de partida que las escuelas privadas y particular-subvencionadas. Sobre este tipo de estudios lamentablemente poco se habla en la prensa, y se prefiere dar voz a aquellos investigadores que comulgan con nuestro sistema educacional tal como está. Te mando un abrazo desde Brasil, cuídate mucho.

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  5. Coincidencia o no, justo ayer recuperé esta pelìcula que habìa prestado a un amigo. Desde mi punto de vista, este maravilloso y dinámico film ayuda a comprender cómo se desarrollan otros aprendizajes, de lo que es hoy hasta ahora el currículum oculto, nos habla de las habilidades que los niños del mundo construyen fuera del marco institucional y aprenden de sus pares, de su familia y del contexto hostil que les ha tocado existir. Es un homenaje a los derechos humanos, y la lucha contra los abusos y la sobrevivencia. Tengo entendido por la prensa, que los niños que trabajan en este film siguen siendo violentados actualmente por sus padres, por lo que espero que esto no se tolere más ni en la india ni en las escuelas de Chile saludos,

    Paola

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