martes, 8 de marzo de 2011

Lo que hay detrás de las cifras de empleo

“La tasa de desempleo oficial no está reflejando el estado real del mundo del trabajo en Chile.”

Hace algunos días se conocieron  las cifras de empleo correspondientes al trimestre móvil noviembre 2010-enero 2011. De acuerdo a los datos entregados por la Nueva Encuesta de Empleo (NENE) que desarrolla el INE, la tasa de desempleo oficial fue de un 7,3% y el número de desempleados alcanzó a 586.345.
A pesar de que el desempleo subió en relación al trimestre móvil anterior (desde 7,1% a 7,3%), las autoridades nuevamente celebran esta cifra, ya que la tasa oficial de desempleo se ha mantenido bastante lejos de los dos dígitos y se aprecia mayor dinamismo en la incorporación de las personas a la fuerza de trabajo (consiguiendo un nuevo trabajo o desplegando acciones concretas para encontrar un empleo) y en la generación de puestos de trabajo (considerando que según la NENE, en los últimos 11 trimestres móviles se han creado más de 476 mil empleos).
Hasta aquí, parece que Chile estuviera avanzando a pie firme y el reciente dato del IMACEC del mes de Enero de un 6,8% lo confirma. La economía crece a tasas elevadas, se crean muchos empleos y la inversión se recupera. Sin embargo, en nuestro país los datos agregados no alcanzan para cantar victoria. Nuestras profundas y vergonzosas desigualdades y los altos niveles de concentración económica y del poder, nos obligan a revisar lo que está tras bambalinas, los aspectos cualitativos que soportan los grandes números.
Las particulares características del modelo de desarrollo chileno y sus problemas estructurales, nos impulsan a revisar otro tipo de indicadores, ya que cuando crece el PIB, se benefician principalmente los grupos más privilegiados de la sociedad y quienes tienen mayores cuotas de poder. En Chile, mayor crecimiento económico o una menor tasa de desempleo oficial, no asegura mejores condiciones de vida para todos sus habitantes. Los aspectos cualitativos pasan a ser fundamentales, tal como se puede observar en la discusión que está llevando el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz en Estados Unidos.
Siguiendo esa lógica y utilizando los datos de la Nueva Encuesta de Empleo, la Fundación SOL calcula mes a mes la “tasa de desempleo integral” (TDI), la cual considera tres componentes: el desempleo abierto u oficial declarado por el gobierno; el desempleo oculto y el desempleo equivalente por subempleo.
El desempleo oculto considera como desempleados a todas aquellas personas que no tienen trabajo y que se cansaron de buscar uno, por razones de desaliento y desesperanza. La literatura internacional los llama desempleados "desanimados" o "desalentados". Este tipo de personas suelen contabilizarse como inactivos en Chile. Sin embargo, su condición de disponibilidad para comenzar a trabajar, si es que les ofrecieran un empleo, nos lleva a incluirlos entre las personas desempleadas.
En la categoría “desempleo equivalente por subempleo” se contempla a aquellas personas que se encuentran sub-ocupadas. Es decir, quienes trabajan media jornada pese a tener la disponibilidad para trabajar tiempo completo. Si una persona está ocupada media jornada, pero tiene el deseo y la disponibilidad de trabajar tiempo completo, la literatura considera ese caso como “medio puesto de trabajo”.
Al incluir el desempleo oculto y el desempleo por subempleo, los desocupados aumentan en un 74% y la tasa de desempleo se sitúa en un 12,1%, mucho más del 7,3% registrado por el Gobierno. Con ello, se contabiliza más de un millón de personas desempleadas en Chile. Además, se puede observar que son las mujeres las que se han incorporado más precariamente a la fuerza de trabajo y que la recuperación en las regiones más afectadas por el terremoto y tsunami (Maule, Bío-Bío y Araucanía), se basa fundamentalmente en mayor subempleo. Específicamente en La Araucanía la TDI alcanza el 17%, casi 9 puntos porcentuales más alta que la tasa oficial.
Adicionalmente, se puede apreciar  que casi 5 de cada 10 empleos creados durante los primeros once meses de 2010 son trabajos “por cuenta propia”, “personal de servicio doméstico” o “familiar no remunerado”, es decir, que no están vinculados necesariamente a políticas o planes de empleo del gobierno y que no están cubiertos por los sistemas de protección clásicos del trabajo.
Por otro lado, los trabajadores asalariados han aumentado en 222 mil, lo que representa un 46% de los 476 mil nuevos empleos creados entre enero-marzo 2010 y noviembre 2010-enero 2011. Si bien, esto representa un mayor porcentaje de lo observado en mediciones anteriores, todavía sigue siendo una cifra baja, considerando que el total de ocupados asalariados representa el 70% de la fuerza de trabajo ocupada en Chile. Además, el 53% de los nuevos empleos asalariados corresponde a la modalidad de servicios transitorios y suministro de personal, lo cual es una señal de mayor precarización e inestabilidad en el mundo del trabajo.
Todo lo anterior, lleva a la Fundación SOL a concluir que es fundamental para 2011 iniciar un debate sobre la calidad del empleo en Chile. Las autoridades, más que felicitarse por la creación de nuevos puestos de trabajo mes a mes, debiesen referirse y analizar las características de esos empleos. El desempleo no se derrota con trabajos ocasionales. No es lo mismo trabajar dos o tres horas a la semana que tener un contrato de trabajo bajo jornada completa y con cotizaciones previsionales al día.

* Marco Kremerman, Investigador Fundación SOL

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