miércoles, 17 de noviembre de 2010

Políticas de la miseria: las escuelas se cierran y los profesores se encierran


“Herminda de la Victoria, murió sin haber luchado, de hecho se fue a la gloria con el pecho atravesado. 
Las balas de los mandados, mataron a la inocente, lloraban madres y hermanos en el medio de la gente. 
Hermanos se hicieron todos, hermanos en la desgracia, peleando contra los lobos, peleando por una casa.
Hicimos la población y han llovido tres inviernos, Herminda en el corazón, guardaremos tu recuerdo”
(Víctor Jara)

Santiago. Un profesor de historia denuncia las detenciones injustificadas y que han significado la detención de diversos pobladores de La Legua. Se llama Paulo Álvarez y ha sido detenido tres veces por un supuesto “Plan de intervención en La Legua”, sobre el cual ha pedido antecedentes en Carabineros, Policía, Municipalidad y Ministerio del Interior, sin obtener respuesta. La historia se oscurece, y nos parece estar inmersos en las páginas de “El proceso” de Franz Kafka. Sin respuestas, el Estado chileno se sumerge.

Santiago.  En una reja aparece el cartel “Liceo Villa La Pintana. Admisión 2011”… al lado izquierdo del espectador, en un papel blanco, se lee: “Liceo en toma”. Las alumnas y alumnos en la calle protestan por el cierre de su lugar de estudios. Más allá, en Cerro Navia, su alcalde y sus concejales determinaron unánimemente en una sesión cerrada el cierre de dos escuelas, la fusión de otras tres y la disminución de la carga horaria de todos los profesores de Cerro Navia. El alcalde Luis Plaza declara: "El Colegio de Profesores es del partido comunista. A la municipalidad ayer fue gente a protestar que ni siquiera era de la comuna. [El jefe comunal argumentó que las reacciones frente a la determinación del cierre de la escuela responden a] "temas políticos, porque a muchos esto no les convenía (la fusión). Hay profesores con licencias, que faltan cuando quieren y que no entregan una buena calidad de educación".

Tres lugares diversos de Santiago y la misma sensación de abandono y abuso.  

La Escuela Básica D-399 de Cerro Navia es una de las escuelas donde las familias y alumnas y alumnos han bloqueado la entrada con sillas y mesas. Esa escuela se llama Herminda de la Victoria, y su nombre convoca un recuerdo dramático. Herminda de la Victoria fue una niña de un mes que murió luego de recibir una bala perdida de Carabineros, mientras tenían lugar los violentos desalojos de una toma de terrenos justamente en la comuna de Cerro Navia en 1968. Hoy, 42 años después, una escuela que lleva este nombre es desalojada. Esta vez es la fuerza administrativa la que declara que la escuela debe dejar de existir.

En Chile las escuelas públicas se vienen cerrando desde hace muchos años. En el año 1990 teníamos 6.288 escuelas públicas, pasan a 6.221 al término del gobierno de Aylwin (1994), 6.255 al final del gobierno de Frei (2000), 5.971 al término del gobierno de Lagos (2006), y 5.847 en la mitad del gobierno de Bachelet (2008). Estas cifras se contraponen ferozmente con el aumento de 2.694 escuelas particulares subvencionadas a 5.263, entre los años 1990 y 2008. Claramente la lógica de “competencia” en un mercado educacional parece estar favoreciendo a estas instituciones, las cuales no son gratuitas, no están forzadas a ser laicas, pueden arreglárselas para establecer mecanismos más o menos sofisticados para seleccionar –léase discriminar- y lucrar. No es una demonización del sector particular subvencionado, cualquier generalización es errónea por definición, pero no se puede negar que su crecimiento ha significado la asfixia del sector público y de la posibilidad de generar una educación en lo común.

El Estado se esfuma. Hasta los discursos de buenas intenciones parecen desaparecer. Los profesores y profesoras de las escuelas públicas se quejan de la “competencia injusta” con las escuelas privadas, lo cual nos demuestra la profunda pérdida o vaciamiento de un proyecto político público que nos reúna en torno de una revolución educativa para formar a las mayorías de nuestras niñas, niños y jóvenes. ¿Por qué el Estado sigue tan fuerte como para encerrar a los profesores y profesoras, y tan débil para generar las condiciones para generar un proyecto público de escuela? 

En vez de la miseria podemos ofrecer algo mucho mejor que escuelas cerradas y profesores encerrados.

Campinas, 18 de noviembre de 2010
Jorge Inzunza H.
Programa EPE, U. de Chile - Estudiante Doctorado en Educación UNICAMP

Referencias
http://radio.uchile.cl/noticias/90882/

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