lunes, 13 de septiembre de 2010

Ciudad de Buenos Aires. El reclamo de los secundarios: El que no llora, no mama

Esta podría llamarse la crónica de una protesta anunciada, si no fuera por la importancia de la cuestión, que ha concitado la atención de todos, ante la repercusión mediática.
En Diciembre de 2007 los padres que cooperamos diariamente con la escuela pública le advertimos a la gestión macrista sobre las graves consecuencias de las desatinadas decisiones que estaban tomando en materia educativa.
También lo hicieron los docentes. Y los estudiantes secundarios y terciarios vienen participando desde 2008 de los múltiples reclamos a través de petitorios, pedidos de audiencias, notas, marchas y cortes de calle, que desde la comunidad educativa organizamos para que el Gobierno de la Ciudad solucionara los problemas.
Pero no hubo caso. Recortaron recursos, pagaron sobreprecios, malgastaron los fondos y, sobre todo, subejecutaron el presupuesto educativo, especialmente el referido a la infraestructura escolar.
Desde una visión maniquea, sesgada e interesada, algunos hacen hincapié en la invalidez de la toma de los colegios, por sobre el problema de fondo, que es la inacción del Estado Municipal en el mantenimiento y mejora de los edificios escolares.
Pero esa mirada perversa, miope y mezquina implica el “juzguemos a los otros”, cuando los otros son chicos, son adolescentes.
¿Qué hicieron o dejaron de hacer los adultos, para llegar a esta situación? Hablo de los funcionarios, pero también de todos nosotros. Hablo de esta sociedad, con una mirada compresiva hacia la protesta ambiental que interrumpió por años un puente internacional, que hasta vio con simpatías el corte total en rutas nacionales por un lock out agropecuario, que cotidianamente hace y padece a la vez múltiples cortes en el centro porteño por los más diversos reclamos.
Es que los chicos se dieron cuenta de que la lógica de los gobiernos, y en particular, el de la Ciudad, es incluir los reclamos en la agenda política sólo cuando son visibles en la tele y en los titulares de los diarios. Y para salir en los medios, nada mejor que un buen corte o un colegio tomado.
Doy más precisiones. El Ministro Bullrich ofreció un plan de obras exclusivamente a las escuelas que fueron copadas por sus alumnos. ¿Qué quiere? ¿Que los padres tomemos los jardines de infantes y las primarias para que prometan arreglarlos?
Insisto con una propuesta que esbozara en el artículo “¡Otra vez sopa!”, de junio pasado. Se hace indispensable intervenir la Dirección de Infraestructura del Ministerio de Educación, a través de una verdadera ley de Emergencia Edilicia. Sacarla del ámbito de decisiones del Poder Ejecutivo. Está probado que a Macri poco y nada le importa la escuela pública. 


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