viernes, 22 de enero de 2010

Venta de Acciones II


En mi columna del día domingo 17 aparecida en el cuerpo Reportajes (“La gran abdicación”) hice una pregunta que muchos pueden haber considerado injusta o extrema, pero que a la luz de los últimos acontecimientos en relación con la venta de las acciones de Lan del Presidente electo, Sebastián Piñera, hoy cobra especial pertinencia. Dije: “¿Puede ser Presidente un candidato que no ha tenido la decisión ni el coraje de separar con claridad total y definitiva ante el país sus negocios de la política? (y no ‘¡a medias!’, a la chilena)”.
No voté por Piñera, pero tampoco por Frei. Entiendo que el triunfo de Piñera cataliza una necesidad profunda de cambio de malas prácticas en los 20 años de Concertación (desprolijidad, corrupción, etc.). Comparto ese diagnóstico y anhelo.

No quiero ser aguafiestas con el legítimo sentimiento de alegría por el “cambio”, pero como ciudadano (y no experto en el tema) me parece que a medida que pasan los días y este impasse —que coloca en conflicto los intereses comerciales de Piñera con su condición de Presidente de la República— no se zanja definitivamente, estamos al borde de lo impresentable.

Si él anuncia que se privilegiará la impecabilidad y la excelencia en los funcionarios de gobierno, ¿con qué autoridad y fuerza moral podrá hacerlo? ¿Por qué no solucionó este asunto pendiente antes de ser elegido?
Siento que esta situación empieza a empañar la impecabilidad con que se está dando el proceso de transición desde un gobierno de la Concertación a uno de la Coalición. Y es lamentable, porque esa impecabilidad es un patrimonio de todos los chilenos. Y si Piñera no hace un gesto radical, sus propios partidarios y votantes comenzarán a desencantarse.

Y entonces iremos de desencanto en desencanto.

Cristián Warnken
Fuente:
http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2010/01/22/venta-de-acciones-i.asp

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