viernes, 15 de enero de 2010

Lalito y el lobo: parábola de la decadencia política

Patito subió corriendo al cerro donde se había reunido todo el pueblo, y gritó “¡es el lobo, es el lobo…!”. Y todos bajaron con sus herramientas de trabajo a ahuyentar al lobo que parecía amenazar con sus dientes dictatoriales. Y Patito gobernó, convenciendo a todo el mundo que hacía lo que podía, en la medida de lo posible… y que era bueno eliminar a esas fuerzas de izquierda ambiciosas que querían nueva Constitución y cambiarlo todo.

Mientras todo el pueblo se juntó cuatro años más tarde a debatir, y pensar sobre la promesa de la “alegría” que todavía no llegaba… apareció Lalito. Corriendo a grandes zancadas y con su cabellera seriamente engominada, gritó “¡es el lobo, es el lobo…”, y todo el pueblo bajó con banderas de todos los colores, flechas en fondo azul, para vencer otra vez a las fuerzas reaccionarias. Lalito presidió al pueblo, y junto con el bando contrario construyó la Reforma Educativa, vendió las aguas a privados, defendió a Pinochet y lo trajo de vuelta a Chile para asegurarle impunidad… y viajó por toooodo el mundo. Seis años después, el pueblo se reunió en el mismo gran cerro, y con rostros un poco más confundidos, esperaron.

Así llegó Ricardito… también corriendo, con un trote más arrogante, gritando: ¡es el lobo… es el lobo!, diciendo que representaba el socialismo, y sacando en cara que él había sido el único que apuntó al dictador por televisión. Gobernó seis años más con el apoyo del pueblo, que esta vez dudó más, y tuvo que votar dos veces. De hecho no anduvo lejos de ganar el que representaba a los lobos empresarios ultra católicos. Con Ricardito el pueblo tuvo más educación privada que antes, discursos soberbios, el “diseño” del Transantiago y dijo que no se podía avanzar más por culpa de los lobos dictatoriales.

Pasados los seis años, ahora hubo una novedad… apareció una mujer, Michellita. También corrió por los campos, subiendo el cerro como sus antecesores… gritando “¡es el lobo, es el lobo!”, y despertó simpatías de nuevo en el pueblo, y a pesar de todo, votaron por ella. Sólo gobernó cuatro años, porque era mucho para una mujer dejarla seis. Con ella, la privatización de la educación pasa por primera vez en la historia de Chile el 50%, y en vez de terminar con las AFP, intenta hacer unos arreglines para que las pensiones no sean tan ridículamente bajas. Termina su gobierno con Chile integrado a la OECD, mientras seguimos teniendo una distribución del ingreso vergonzosa. También dijo que no podíamos avanzar más por culpa de los lobos dictatoriales.

Y así… llegamos a estos días. Y adivinen… nuevamente apareció Lalito, corriendo esta vez más lento, gritando “¡es el lobo… es el lobo!”. El pueblo reunido como siempre en el cerro, miró de modo escéptico la llegada nuevamente de Lalito, sin gomina esta vez. Él dice que es progresista, que pondrá a Mario Waissbluth como ministro de educación, y que nacionalizará las aguas (¿pero si no las había vendido?). El pueblo no sabe qué hacer, si creerle o no. Y esto porque como en la película “La aldea” (de Night Shyamalan) los lobos son sólo disfraces, y son los mismos que después se sientan a comer con los gobernantes a consensuar.

Como bien decía un profesor nuestro, uno nunca elige verdaderamente. O como decía un amigo peruano-mexicano debemos elegir entre el cáncer o el sida. Entre Piñera y Frei no se juega nada relevante, por sus historias los conoceréis, o por sus traiciones mejor dicho. Como bien decía una profesora brasileña el día de ayer en el Encuentro Nacional del Movimiento Pedagógico en Santiago: “ha llegado la hora de luchar por el sustantivo, y no por los adjetivos”.

Yo anulo, puedo elegir no participar de la votación. La izquierda debe asumirse como proyecto distinto, propio, unificador e integrador de diferencias, popular, feliz, ambicioso, trabajador, consecuente y constante… ¡ese proceso es elegible!


Jorge Inzunza H.

Programa EPE, Universidad de Chile


6 comentarios:

  1. Es bueno pensar que somos hartos los y las que estamos dispuestos a compormeternos por lo sustantivo
    Adriana Palacios

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  2. La pregunta es qué tenemos que esperar o qué estamos esperando para que la izquierda construya este nuevo camino, o mejor dicho qué es lo que hemos hecho hasta ahora. Hasta ahí comparto tu opinión. Sin embargo no puede dar lo mismo Frei y Piñera. No da lo mismo que vuelva la generación "Chacarillas" que no ha hecho ningún mea culpa de lo que hicieron y en lo que colaboraron.
    Ahora que muy probablemente asuman el poder político (luego de tener el poder económico y de los medios de comunicación), qué más deberíamos esperar. O crees que se van a quedar solo cuatro años. Que va a pasar mientras tanto, cuanto vamos a retroceder en todo lo que hemos avanzado (que claro para ti no es nada). Es fácil ser revolucionario de escritorio. Siempre ha sido una opción legítima, pero a propósito que apelas a la izquierda, son estas mismas fuerzas organizadas las que están trabajando por parar la derecha, aun siendo oposición a la Concertación y a Frei. El voto nulo no representa a nadie y a ningún proyecto político.

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  3. 1. El poder político lo tiene la derecha en el parlamento y en sus té canasta en Cachagua
    2. Hemos avanzado, sí, al neoliberalismo de los sueños más eróticos de Friedman
    3. El voto nulo no representa a nadie, es la única alternativa que nos queda cuando los proyectos políticos de nuestros representantes no nos representan

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  4. Marcelo, tal vez el error de esta izquierda que está nuevamente apoyando como siempre a la Concertación, está justamente en seguir creyendo que se respetarán los acuerdos pre-eleccionarios. Una y otra vez se repite la imagen del plebiscito de 1988, y esta referencia aparece cada vez más deslavada, y esto es porque la coaliación de gobierno ha marginado a sus mismas fuerzas progresistas, como la misma DC vetó a sus jóvenes que estaban por defender la educación pública y un rol protagónico del Estado, o como el PS se ha disuelto en varias facciones, por la presión neoliberal de su conducción. La izquierda debe retornar como posibilidad a sus diferentes hábitats: la calle, las poblaciones y los escritorios también, necesitamos hablar, decir, pronunciar y actuar. La oposición sustantiva se dará en la medida que podamos marcar una diferencia, no somos neoliberales, y Frei y Piñera nos ofrecen más neoliberalismo.

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  5. Hola "Versus", el proyecto político de la izquierda en la posibilidad que Frei llegue a la Concertación, no es esperar que se cumplan los acuerdos, es el mejor escenario para seguir construyendo. Esperar de brazos cruzados que la concertación haga los cambios es no entender el mensaje. Esa es la metáfora del revolucionario de escritorio. Si gana Frei no es esperar es hacer. No es la idea delirante de llevar al país a la polarización, la explosión y la reconstrucción de la democracia perfecta. Es el camino que tenemos que empezar ahora y en eso está trabajando la izquierda, no el voto nulo.

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  6. Hay dos tesis, una... que se puede construir dentro de la Concertación un proyecto de izquierda... a mi modo de ver, esta esta completamente refutada por los hechos. La izquierda que tu citas, es aquella que ha llevado a cabo el pacto instrumental y que consiguió tres diputados. Una segunda tesis, proviene desde otra praxis política. Hay otros sectores de izquierda, a los cuales me adscribo, que estamos lejos Frei, porque creemos que no es con él ni con en la cúpulas partidistas que lo apoyan, donde encontraremos una salida. No creo ni siquiera en la polarización que señalas, ya que no esa la apuesta... la construcción ocurre justamente donde terminan los ámbitos de ambición de una clase política que se olvidó del pueblo, para gobernar para sí misma. Sea con Piñera o con Frei, el proceso de construcción de una izquierda debe realizarse... no es esperar como dices, al contrario, es hacerse cargo.
    Jorge.

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