lunes, 18 de enero de 2010

El sinceramiento nacional: la derecha al poder


Michelle Bachelet deja el gobierno con más de un 80% de popularidad, y el candidato de su coalición no logra pasar el 50% de la votación en segunda vuelta, cayendo derrotado. Curiosa paradoja, pero si hilamos un poco más fino podemos hilvanar algunas hipótesis.

Claramente Eduardo Frei era un mal candidato, y cada vez que se autodesignaba como el candidato progresista de centro izquierda, era posible adivinar un rictus desacomodado en su rostro. Para estas elecciones correspondía haber elegido a un candidato del Partido Radical, si es que la justicia valía algo en la Concertación. Pero se prefirió a Eduardo Frei, representando a todas luces una vuelta atrás y un anquilosamiento en la forma de hacer política… todo queda graficado en una sola imagen: Camilo Escalona (presidente del Partido Socialista) insultando y golpeando a José Antonio Gómez (presidente del Partido Radical) en la proclamación de Frei.

Y es que Escalona representa hoy lo peor de la Concertación. El resultado de su gestión al frente del Partido Socialista fue anular las legítimas aspiraciones de otros liderazgos. Así salió Alejandro Navarro y Marco Enríquez- Ominami, ambos se convertirían en candidatos presidenciales, pero fuera del “disciplinado” PS. Además perdieron representación en la Cámara y en el Senado. Escalona fue arrogante, porfiado y oscuro, y el Partido tendrá que revisar si será esta la lógica con la que querrá aportar desde la oposición.

Pero una cuestión más profunda es si Sebastián Piñera, el aún empresario, representa lo que en otras latitudes llaman un “giro a la derecha” de Chile. Y para esto sirve el extraordinario discurso de Ricardo Lagos, luego del reconocimiento de la derrota por parte de Eduardo Frei. Tan importante como lo que pronunció, fue lo que no dijo. Nombró el crecimiento económico sostenido del país, el logro de las libertades, la distribución de beneficios hacia los más pobres, los avances en protección social, la apertura de un mayor espacio a la cultura… todo ello para irse con la frente en alto. No obstante la Concertación no podrá decir: democratizamos este país con una Nueva Constitución Política; protegimos el derecho a la educación, salud y previsión social; enjuiciamos y condenamos a quienes violaron los derechos humanos; terminamos con el lucro con los servicios sociales. Lo que no dijo Lagos fue que este país seguía siendo en sus bases, tan neoliberal como en la dictadura, y se negoció siempre con la derecha, obviando la protesta callejera. Lagos termina diciendo: “Ahora escuchamos”, lo peligroso es saber ¿qué entendió?

Entonces es posible preguntar, para el ciudadano común y corriente, cuál era el continuador más lógico de las políticas de estos 20 años de la Concertación. El neoliberalismo al extremo chileno es un proyecto que sólo puede ser conducido por la derecha, y la elección de Sebastián Piñera no es más que un sinceramiento nacional para no confundir al mundo cuando se dice que Chile tiene una Presidenta “Socialista”. La Concertación tendrá que resolver quienes se alían a esta derecha, como ha sido el ejercicio de muchos durante todos estos años, y quienes serán oposición desde la izquierda.


Jorge Inzunza H.

Programa EPE – Universidad de Chile



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tus comentarios en Versus...