viernes, 20 de noviembre de 2009

El bullyng estatal contra los profesores


En esta semana han estado de moda las manos. La mano de Thierry Henry para clasificar a Francia al Mundial de Sudáfrica y la mano del “recluta” Pakarati ayudándole a Kennyta Larraín en Pelotón. Las manos son una parte esencial de nuestro desarrollo como personas. Tocamos y nos contactamos con el mundo. Tocamos y pensamos en nuestro lugar el mundo. Sin embargo, también se derivan de las manos y sus acciones escenas menos felices: “meter mano”, “pillar con las manos en la masa”, “correr mano”, “la mano de dios”, “la mano que aprieta”, “la mano negra”... En todas estas acepciones hay algo de perversión del acto primigenio de conocer mediante el tacto. Este uso es el que llama la atención en el manejo que los administradores del Estado han hecho en el caso de las peticiones de los docentes. En una palabra, me parece que lo que se ha hecho con los profesores es un descarado “bullyng”. Si bien soy poco amigo de los anglicismos, la moda permite sintetizar en esta palabra el acoso, la culpabilización, el maltrato, los discursos torcidos, de al menos tres ministros en contra de las profesoras y profesores de Chile.

La mano, oscura e insensible, que sólo se activa para clickear sobre la página de la candidatura de Frei operó esta semana. Ella se unió en un mismo estrado en el Congreso Nacional con la Ministra de Educación, incomprensiblemente aún en el cargo, pese a todos sus permanentes juicios anti educación pública. Los dos, obviando la historia, han defendido un informe “correcto”, pero inmoral, de la Contraloría, el cual señala que la deuda histórica no existe. Esta acción gubernamental sólo es equiparable, y respetando a quienes han sido afectados por esta otra causa, a la negativa persistente que tuvieron muchos partidos políticos conservadores y el mismo Estado, de reconocer las violaciones contra los derechos humanos. Triste similitud, pero estos ministros han actuado legitimando y validando expresamente las acciones de la dictadura en educación, lo cual no resulta extraño si pensamos en que por 16 años no se cuestionó la última ley de amarre: la LOCE. ¿Por qué tanta fidelidad con Pinochet?

Estas manos que hace casi dos años se unieron junto a los presidentes de partido para traicionar el espíritu de la revolución pingüina, ahora bloquean las reparaciones humanas de la educación pública. Necesitamos voluntades reales, demostraciones efectivas que pongan al ser humano antes que los rendimientos económicos de una medida, tratamientos justos a los trabajadores que sostienen el día a día de Chile, esperanzas de recuperar los beneficios sociales que hoy han sido expropiados a favor de la empresa privada... queremos poder cambiar las cosas.

Lamentablemente esta semana las manos de Velasco y Jiménez se estrecharon una vez más para acallar la voz de los ciudadanos y ciudadanas de Chile. Perversión estatal es esta de culpar de abandono laboral a quienes quieren que se paguen las deudas. ¡El Estado chileno deberá pasar a DICOM!

Se termina esta semana con los profesores y profesoras volviendo a clases, después de sufrir una vez más el bulling del Estado.


Jorge Inzunza H.
Programa EPE - Universidad de Chile

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