sábado, 17 de octubre de 2009

¿Y si democratizamos el dial?: más allá del malestar mediático

A través del dial me deslizo y allí están los de siempre. Varias voces (ex) televisivas deambulan en la radio, llenando tiempo con sus carcajadas y reflexiones huecas. Sospechosamente la crítica y apertura de las radios se limita a un par de estaciones, y así y todo son más abiertas que la televisión. Escuchar a Legua York en nuestras radios y canales de televisión se convierte en una utopía. Y nos conformamos con una queja privada sobre el malestar contra los medios de comunicación, donde lo público se reduce a una relación unilateral, donde recibimos lo que las líneas editoriales determinan, con alguno que otro estudio de mercado asociado al seguro de vida, revistas de mascotas o bebida gaseosa, que quieren venderte con cada programa.

Es un hecho de la causa que el derecho a la información y a la diversidad de puntos de vistas es una falencia enorme de nuestras democracias, donde grandes conglomerados económicos se han adueñado de los medios de comunicación, reuniendo emisoras, canales de televisión y periódicos. Esta concentración ha significado perder la oportunidad de conocer opiniones divergentes tanto artísticas, culturales como políticas, y revolvernos en la empalagosa apuesta conservadora de los medios, de personajes creados al estilo Truman Show, de la sobreexposición irreflexiva de la pobreza a través del ojo policial, o los líos amorosos de nuestra selección nacional de fútbol. Quizás el caso de los medios es otro escenario más donde el libre mercado no puede responder a los derechos vinculados a la democracia.

Pues hoy se vive en Argentina un debate que avanza en una línea inversa a nuestra mercantilización de los medios de comunicación. Se ha presentado un proyecto de ley de radiodifusión, que pretende regular los servicios de comunicación audiovisual “dirigida a garantizar el ejercicio universal para todos los ciudadanos del derecho a recibir, difundir e investigar informaciones y opiniones, y que constituya también un verdadero pilar de la democracia, garantizando la pluralidad, la diversidad y una efectiva libertad de expresión”. En términos concretos significa que el dial sería asignado en partes iguales a tres actores: privados, actores públicos, y entidades sociales. La iniciativa incluye: la prohibición a la concentración (monopolio) de los medios de comunicación, lo cual ha encontrado obviamente reacciones en contra de quienes hoy son dueños de estos conglomerados; la universalización en el acceso a eventos significativos; la disminución de las tarifas por los servicios audiovisuales; el pluralismo y diversidad de contenidos.

Esta fórmula abre un debate valioso para América Latina en su conjunto, y representa una iniciativa pionera ya valorada positivamente por las Naciones Unidas. Es hora de reflotar este debate dormido en Chile, en un contexto de candidaturas presidenciales donde, dicho sea de paso, no tenemos acceso a las propuestas de todos ellos.

Información sobre la Ley de Radiodifusión de Argentina 2009:
http://www.coalicion.org.ar/ Proyecto: http://www.fsoc.uba.ar/archivos/institucional/leyservcomaud.pdf

Jorge Inzunza H.
Programa EPE
FACSO Universidad de Chile

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