miércoles, 21 de octubre de 2009

Un Proyecto de Educación sin Proyecto…

Hoy 19 de junio de 2008 puede ser catalogado como un día histórico como bien lo ha señalado la misma Ministra de Educación, Mónica Jiménez. Ella sonreía sentada en una de las testeras de la Cámara de Diputados, mientras los profesores y estudiantes, desde las galerías de la sala de sesiones, enrostraban a diputados y ministros la aprobación de la Ley General de Educación. No vamos a evaluar aquí esta sonrisa -que reemplaza a las lágrimas de Pedro Montt de diciembre pasado cuando se firmo el acuerdo de educación con la derecha- ni tampoco a referirnos sobre la imposibilidad que tenemos para expresarnos y manifestar el rechazo a esta Ley -el Congreso ni el Gobierno escuchan y la policía en las calles reprime, esto último ha sido denunciado recientemente por Amnistía Internacional-.

Trataremos de señalar que no existe un Proyecto de Educación, utilizando para ello, antojadizamente, un documento que el mismo Ministerio de Educación publicó en 1997 donde en un manual de una veintena de páginas que se titula: “Gestión del Equipo Directivo del Liceo”, el cual trata de cómo generar un Proyecto Educativo Institucional, donde “Hay dos elementos esenciales a tener en cuenta, que avanzan sobre nuestras prácticas tradicionales de construcción del Proyecto Educativo: la participación y la generación de estrategias planificadas para lograr las metas”. El texto continúa afirmando que “Al contrastar esto con nuestra realidad, nos encontramos con que ha sido tradicional que las decisiones y estrategias se generen en los niveles centrales, desde donde llegan a las unidades educativas. Respecto a las estrategias de resolución de problemas, en la práctica actual éstas suelen ser reacciones frente a los problemas y/o cambios que surgen, sin mayores elaboraciones o reflexiones, sin permitir planificar acciones de mediano y largo plazo”. Esto claramente hace pensar en la actual discusión educativa: el proyecto de ley no se ha construido con participación de la comunidad educativa nacional, ha sido elaborada por los niveles centrales mediante el acuerdo de las cúpulas políticas, y las estrategias para solucionar las problemáticas no han considerado los diagnósticos críticos del sistema. Por lo tanto, esta nueva ley no cambia en su proceder la imposición dictatorial de la LOCE.

El texto del Mineduc citado sostiene que el Proyecto Educativo debe tener: 1) una visión que es aquella imagen ideal que se espera ocupe el liceo en el futuro. La verdadera visión debe ser compartida, jamás impuesta; y 2) una misión, que es el compromiso que se adquiere de servir a los objetivos educacionales de una sociedad y por la que tiene que "rendir cuentas" acerca de qué tan bien lo ha logrado. De una Ley General de Educacion se debiese esperar un marco que contenga estos dos elementos, sin embargo al omitir a la educacion publica y como ella ha debido “competir” durante alrededor de 25 años con la educación particular subvencionada con fines de lucro –protegida y financiada- por el Estado (¡¿o sea por nosotros mismos?!).

Las más de diez mil personas que estuvieron bajo la lluvia de Valparaíso, que vivieron el hostigamiento policial, que impedía su llegada a protestar en las calles del puerto contra esta Ley, representan a los ciudadanos y ciudadanas que han sido vulnerados en sus derechos que nuestra Constitución Política no protege. El Congreso y el Gobierno han sostenido en la práctica que No tenemos derecho a participar de nuestra educación.

Y ante todo esto, nuestra Ministra de Educacion sonríe.

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