miércoles, 21 de octubre de 2009

Sueño de prueba

Soy el 43. Mi ranking se registra a través de un laser estándar en una placa de cobre, como esas que se pueden ver en los telefilmes de guerra del siglo XX. El 43 me permite entrar a las zonas de producción técnica secundaria, es decir, puedo trabajar en la neoindustria de vestuarios sintéticos y mi voto tiene un valor de 0,4. Con un ranking de 38 mi voto tendría más peso, podría ser elegido como representante y trabajar con inteligencia artificial de nivel 3. Si bajó al 45… me asignarán a los faros. No me gusta esta luz blanca de los reflectores solares, me parece que todo se vuelve tan pálido. Mi caída en los estándares se debe a que “pierdo” el tiempo escribiendo y no puedo responder ni concentrarme para responder las pruebas. Pienso en otros tiempos, otra naturaleza, otras gentes.
La tragedia se desató luego del ISO 1000-1. Fue entonces, cuando decidieron que todas las personas según sus competencias adquiridas en los sistemas de adiestramiento pasarían a tener un ranking social, que implicaba asumir derechos y obligaciones diferentes. Nos dibujaron un futuro promisorio. Sólo teníamos que trabajar, estudiar y avanzar, nuestro esfuerzo se vería recompensado en su justa medida. Mi primera estandarización me dejó apenas dentro de la normalidad. Siento la mirada inquisidora de algún personaje que vigila mi comportamiento a cada instante. Es raro, porque siempre justificaron todo esto diciendo que era para ser más libres, pero extrañamente me siento más apretado, como ahogado.
El sistema Gauss es perfecto, tiene factores y descriptores de eficiencia y eficacia para cada conducta. Mi puntaje inicial no fue bueno, porque tenía escasos conocimientos de protoinglés y mi velocidad de lectura era lenta… tal vez esto porque me gusta leer más de una vez las frases, y asociarlas con mi forma de escribir, pero esto nadie lo sabe. Escribir para un 43 es una señal de ineficiencia para su nivel, una especie de anomalía estadística. Los que están autorizados a leer y escribir sobre todo son los que se ubican en las posiciones de privilegio, entre el 5 y el 1, son los especialistas de la administración Gauss.
Siento pesados mis párpados… me pasa cuando me lagrimean los ojos con esta luz. Luego de la primera prueba aquella, no tuve derecho a rendir pruebas para subir mucho mi estatus, sólo tengo derecho a dar pruebas para moverme dentro de un rango de dos puestos, ya que sólo me pueden comparar con mis similares. ¿Por qué siento esta presión? La mirada de los técnicos del adiestramiento ha estado sobre mí siempre. En otro tiempo hubo maestros… y más de uno de ellos era libre para liberar… hoy no. Mi velocidad lectora fue en rápido ascenso, podía leer cualquier lengua a gran velocidad, menos protoinglés, sin embargo, me detuve un día… cuando leí una palabra: Conciencia.
Abro los ojos. Debajo de mi rostro, entre el pupitre y mi mejilla derecha tengo un cuadernillo. Dice con letras que se abren entre la palidez de esta luz: SIMCE 2009, mientras los examinadores externos me quitan la hoja de respuestas vacía.

Jorge Inzunza H.
Programa EPE, FACSO U. de Chile

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