miércoles, 21 de octubre de 2009

¿Por qué pensar territorialmente la educación?

Sin duda la calidad que hoy tienen nuestras escuelas y liceos es una preocupación común a todas y todos. Desde principios de los 90’ la Reforma Educativa ha tenido un gran objetivo: obtener una educación de mejor calidad y equidad; sin embargo no se han alcanzado los niveles que nos gustaría. El año 2006 el movimiento estudiantil secundario cuestionó los supuestos básicos de nuestro sistema educativo, denunciando la generación de altos índices de inequidad, mala calidad y segregación. El gran desafío de nuestro país sigue siendo entonces, cómo generar mejor calidad y equidad para todas y todos, en un sentido amplio, es decir, no sólo aumentando el puntaje en el SIMCE o PSU, sino que también ocupándose de los objetivos fundamentales transversales (que incorpore ciudadanía, afectividad y sexualidad, medio ambiente, nuevas tecnologías, y el desarrollo físico).
Hasta antes de las movilizaciones de 2006 aceptábamos como normal el pagar más para obtener una “mejor” educación, un principio perverso que ha socavado nuestra educación pública. ¿Por qué? Si yo tengo que gestionar la educación de una población determinada, pensemos en la comuna de San Antonio por ejemplo, y sigo la lógica tradicional de gestión educativa, sin hacer intervenir en las tendencias que ya tenemos, obtendré que “los mejores” alumnos se han ido hacia aquellos establecimientos escolares que seleccionan a sus alumnos, tanto municipales, y particulares –subvencionados o no-. Detrás de este hecho se encuentra la creencia de que en los establecimientos que seleccionan encontramos una mejor calidad, este hecho es desmentido por las últimas investigaciones en educación que señalan que los establecimientos públicos municipales son más eficientes, ya que trabajando con alumnos y alumnas no seleccionados –con mayor vulnerabilidad socioeconómica - alcanzan mejores resultados educativos.
Entonces favoreciendo la selección educativa en el sistema escolar, ¿facilitamos la integración social?, ¿hacemos más eficiente el aprendizaje de nuestros alumnos?, ¿creemos en el rol social ciudadano de la escuela?, ¿avanzamos pedagógicamente más si trabajamos sólo con alumnos seleccionados? Estas son preguntas interesantes para reflexionar. El sistema educativo ha alcanzado una cobertura que ha superado el 90%, integrando a alumnos y alumnas que hace una década o más no hubiesen estado en el sistema. Pero ¿qué les hemos ofrecido a este alumnado de los sectores más desfavorecidos?: segregarlos en algunas escuelas y liceos municipales, donde sus cuerpos docentes están luchando sin gran apoyo para conseguir mejores indicadores, sin generar una real integración, ¿es la educación que queremos?
Es en este sentido donde tenemos un desafío desde la gestión educativa. Una gestión territorial y participativa de la educación debe plantearse como obligación impulsar la equidad y la calidad como dos valores centrales, donde los alumnos y alumnas aprendan más, mejor y juntos. La no selección de alumnos al menos en el sistema público debiese ser una norma, promoviendo una rica red de establecimientos de enseñanza básica y media, generadora de un movimiento pedagógico y educativo para la(s) comuna(s) y sus poblaciones, desarrollando planes asociados a las necesidades sociales, culturales y económicas de los territorios. Y así, en esta reunión de esfuerzos y voluntades, ya no abandonaremos a nuestras escuelas y liceos, sino que les daremos un lugar en el desarrollo de nuestras comunas y regiones.

Jorge Inzunza H.
Programa EPE, FACSO U. de Chile

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tus comentarios en Versus...