miércoles, 21 de octubre de 2009

Por favor: ¡Un recreo!

El día de ayer junto a estudiantes de psicología educacional de la Universidad de Chile recorrimos el Museo de la Educación Gabriela Mistral. Entre los valiosos objetos y la excelente charla se encontraba una campana, aquella que por tantos años nos ha marcado los tiempos escolares, y también: ¡El Recreo! Poco feliz es el nombre del nuevo documento entregado por la campaña Educación 2020, el grupo inspirado por el ingeniero Mario Waissbluth, titulado “Se acabó el recreo”.

Según este plan se deben invertir U$ 2 mil millones para lograr tener para el año 2020: profesores de excelencia, directores de nivel internacional, condiciones adecuadas para las aulas vulnerables y apoderados informados y participativos. Loables iniciativas. Sin embargo, la misma ministra de educación ha declarado que estos directores de excelencia deben ser formados por las escuelas de administración y negocios, lo cual claramente no suena muy educativo.
“Se acabó el recreo” es una triste noticia para nuestros profesores, profesoras, alumnos y alumnas. Triste porque en realidad en Chile hace tiempo que ya no se tienen recreos, lo cual resulta una paradoja gigantesca. Mientras China, Francia, Japón y Canadá, países con sistemas educativos que tienen una mejor calidad de vida en las escuelas, se elevan sobre las dos horas de espacios libres al día en las escuelas, en Chile más de un 60% de las escuelas y liceos no cumple con el mínimo de tiempo sugerido por el Ministerio: 83 minutos. Como bien señala Jesús Redondo (OPECH) en sus clases, en Chile parece prepararse a los alumnos/as para jornadas laborales que disponen tiempos mínimos para el descanso.

Tal vez Educación 2020 debiese pensar en esto antes de proponer mayor presión al sistema. En vez de seguir estrujando a las escuelas en post de certificaciones, estándares internacionales, acreditaciones y medallas, tal vez habría que preocuparse de que la escuela fuese, en primer lugar, un espacio grato, lo cual permitiría crear las condiciones para que se puedan llevar a cabo procesos de enseñanza-aprendizaje significativos. Los recreos son espacios de socialización tan importantes como las clases mismas, el detenerse un momento a reflexionar en un patio de escuela con alumnos, alumnas, profesores, profesoras, asistentes de educación, padres y apoderados, es quizás un primer escenario para probar nuestros aprendizajes y poder enseñar.

Y la campana suena. Es su decisión entrar o salir.

Jorge Inzunza H.
Programa EPE, FACSO U. de Chile

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