sábado, 17 de octubre de 2009

Ganar perdiendo…: Elecciones Municipales en Chile

Después de frases tan crípticas como la de ganar perdiendo, y los cálculos ingenieriles que siguieron a las elecciones municipales de ayer, quiero sumar una nueva interpretación que intentará adjudicar el triunfo a otro sector, menos escandaloso que los discursos maquiavélicamente apasionados.

En Chile tienen derecho a voto 10.750.033 personas (datos de 2005), de ellos participaron en la elección de ayer 6.806.493, es decir 63,16%. Con esto 3.943.540 personas (36,84%) se encuentra fuera del sistema electoral, no sintiéndose representado por el modelo o simplemente no interesándose por la política.

Por otra parte, un 3,6% anuló y un 1,7% votó en blanco, lo cual reduce el universo de votos “válidamente emitidos” a un 57,9%.

Al igual que los bancos en tiempos de crisis, nuestras clases políticas no están dispuestas a tomar riesgos, negándose una y otra vez a abrir la posibilidad de un voto automático y voluntario, prefiriendo continuar gobernando con un sistema de alternancia alcaldicia, fundamentado en el vilipendiado sistema binominal que mantiene los privilegios de las dos grandes coaliciones.

A la cifra de los excluidos debemos sumar también los chilenos que no son chilenos según Evelyn Mattei, es decir aquellos que están en el extranjero, y que ven los días de las elecciones chilenas las puertas de las Embajadas y Consulados patrios vergonzosamente cerradas. Cabe señalar que un 72,5% de ellos y ellas (mayores de 15 años) declaró entre 2003 y 2004 su interés por votar.

Esto lleva a reflexionar acerca de la calidad de nuestro sistema democrático. Un sistema que parece vivir un proceso de reencarnación en un animal carroñero, que intenta alimentarse de los cada vez más escasos votos en disputa.

Pero como no hay mal que dure 100 años (ni nadie que lo aguante), se abren en el horizonte rutas de nuevas políticas y movimientos, que superan la lógica representativa anquilosada de los partidos. La transversalidad, horizontalidad, afectividad y confianza en la acción, son conceptos que nuestras y nuestros jóvenes ya mostraron con fuerza en el 2006. Es hora tal vez, de comenzar a escuchar más, vociferar menos, comprender, proponer procesos sólidos, abrir caminos…

Quizás todos (los mismos de siempre) ganaron otra vez… perdiendo.

Jorge Inzunza H.
Programa EPE, FACSO Universidad de Chile

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